Miembros de la comunidad precisaron que los secuestradores pidieron un rescate de $1 millón de dólares, algo habitual en este tipo de pandillas violentas, pero el Departamento de Estado no confirmó si se hizo petición de rescate.

La enfermera de New Hampshire, Alix Dorsainvil, quien fue secuestrada junto a su pequeña hija en Haití la semana pasada, se encuentra bajo un grupo de secuestradores que ha exigido un rescate $1 millón de dólares, de acuerdo con testigos.

Lormina Louima, una paciente testigo, relató que se asustó mucho cuando vio a un grupo armado secuestrar a las mujeres en una clínica administrada por el ministerio cristiano El Roi Haití, cerca de la capital Puerto Príncipe, el pasado jueves.

Por su parte, miembros de la comunidad precisaron que los secuestradores pidieron un rescate de $1 millón de dólares, algo habitual en este tipo de pandillas violentas.

No obstante, el Departamento de Estado no ha confirmado oficialmente si los secuestradores hicieron peticiones de rescate.

“Obviamente, la seguridad de los ciudadanos estadounidenses en el extranjero es nuestra máxima prioridad”, enfatizó el portavoz Matthew Miller el lunes. “Estamos en contacto regular con las autoridades haitianas. Continuaremos trabajando con ellos y nuestros socios interinstitucionales del gobierno de EE.UU., pero debido a que es una investigación policial en curso, no hay más detalles que pueda ofrecer”.

Por su parte, la Policía Nacional de Haití precisó que “están trabajando en ello”, de acuerdo con el asesor principal del primer ministro de Haití, Jean-Junior Joseph, en declaraciones a USA Today, a través de WhatsApp.

Según informes, Dorsainvil está casada con el fundador y director de El Roi Haití, Sandro Dorsainvil. La identidad y el nombre de la hija no han sido revelados.

En respuesta a lo ocurrido, unos 200 haitianos marcharon en Port-au-Prince para increpar al gobierno por la violencia que ha ido creciendo en la isla y pedir la liberación de Dorsainvil y su hija.

“Ella está haciendo un buen trabajo en la comunidad, libérenla”, rezaba el letrero de uno de los manifestantes.

La organización Roi Haití ha sido una de las pocas que ha permanecido en la comunidad, mientras que otras capitularon ante la profundización de la violencia, a menudo dejando a familias necesitadas sin acceso a atención médica o educación.

El residente Jean Ronald dijo hasta el lunes, la clínica donde Dorsainvil y su hija fueron secuestradas permanecía cerrada: “Si se van, todo [los programas del grupo de ayuda] se cerrará”.

Justamente el día del secuestro de Dorsainvil, el Departamento de Estado advirtió a los estadounidenses que no viajaran a Haití por el “secuestro, la delincuencia, disturbios civiles y la mala infraestructura de atención médica”.

El departamento pidió al personal que no es de emergencia a abandonar al país por las inminentes amenazas de secuestro contra ciudadanos estadounidenses.

Con información de New York Post

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