Este domingo se realizó en Manhattan la edición número 41 del famoso evento, que contó con el presidente dominicano, Luis Abinader, como Gran Mariscal, y además de música, baile y alegría, el desfile fue escenario para que grupos políticos, culturales y sociales se manifestaran.

Perico ripiao, bachata, merengue típico, alegría, gritos de emoción, miradas felices, y miles de bandera con los colores rojo bermellón, azul ultramar y blanco, se tomaron este domingo varias calles de Manhattan, en la edición número 41 del popular Desfile Dominicano.

Miles de Quisqueyanos de todos los rincones de la Gran Manzana, e incluso de estados vecinos, como Nueva Jersey, Connecticut y hasta Pensilvania, se agolparon desde el medio día a lo largo de la Sexta Avenida, entre calles 37 y 52, para reafirmar que los dominicanos son parte fundamental de Nueva York, y que su sello está tan vivo y presente, como la propia Estatua de la Libertad.

Platanolandia (palabra con la que algunos dominicanos se refieren a la isla por el plátano tradicional) hace mucho que echó raíces en esta ciudad, y por dondequiera que la gente camine, ve dominicanos contagiando a todo el mundo con alegría”, aseguró Neno Martínez, originario de Santo Domingo, quien vive en el Alto Manhattan desde 1998. “Yo soy de aquel lado, pero como buen dominicano, eché raíces aquí y también allá, así que siempre aportamos a esta ciudad cosas buenas, pero nunca nos desprendemos de allá”.

Yorcana Ortiz, quien no paraba de gritar y bailar mientras pasaban una a una las carrozas que engalanaron el desfile, también declaró su orgullo, y con mucha coquetería y gracia, aseguró que además de personas felices, los dominicanos son “lo máximo”.

“Nosotras somos divinas, divinas, y eso todo el mundo lo sabe, y celebrar nuestra dominicanidad en este desfile es un regalo maravilloso”, aseguró la quisqueyana, mientras que su hija Nashla Ortiz, con la misma emoción, aseguró que el principal sello que caracteriza a los dominicanos es su “cultura única”.

Y aunque el desfile contó con la presencia de personalidades de la esfera política de Nueva York, como la gobernadora, Kathy Hochul, quien caminó un par de cuadras, el alcalde, Eric Adams, quien no paró de sonreír, el Defensor del Pueblo, Jumaane Williams, quien derrochó sencillez, el presidente del condado de Brooklyn, Antonio Reynoso, lleno de energía y la Fiscal Letitia James, quien incluso saludó a lo largo del recorrido a los asistentes con el popular saludo dominicano “qué lo qué”, fue el senador Chuck Shumer, quien se robó el show.

Miles de dominicanos salieron a celebrar en familia. Foto Edwin Martinez

Con mucha gracia, el líder del Senado federal no paraba de preguntarle a la multitud en español “dónde están los dominicanos”, y al ritmo de la música mostró sus dotes para bailar merengue típico, lo que emocionó a los presentes.

El actor Manny Pérez, la presentadora Celinés Toribio, el boxeador Carlos Adames, el grupo de música latina del NYPD, oficiales de la isla vistiendo con orgullo su uniforme de gala azul, bailarinas de danzas típicas, jóvenes moviéndose al ritmo de temas urbanos, y la Miss Mundo Dominicana, María Victoria Bayo, también engalanaron el evento, considerado un patrimonio de la Gran Manzana.

“Definitivamente es claro que no se puede hablar de Nueva York sin hablar de los dominicanos. Los dominicanos somos parte importante del desarrollo de esta ciudad en todos los sentidos, somos trabajadores, somos maestros, estamos en la política y en los pequeños negocios. Ayudamos a mover a la ciudad”, aseguró la asambleísta estatal Amanda Séptimo, nacida en El Bronx, de origen dominicano. “Pero al mismo tiempo, una característica del dominicano es que está siempre muy conectado a la cultura y la transmitimos aquí también”.

El Desfile Dominicano, cuyo eslogan este añno fue “Nuestra Historia, Nuestra Gente”, contó además con el presidente dominicano Luis Abinader, como Gran Mariscal, cuya presencia dividió opiniones.

Policias dominicanos presumieron de su orgullo en el desfile. Foto Edwin Martinez

Asistentes al evento, que además se convirtió en ruedo político, en el que simpatizantes de diferentes candidatos para las elecciones del próximo año en República Dominicana se manifestaron, se sintieron honrados con la presencia del mandatario, como José Atehortúa.

“Nunca un presidente había venido a saludarnos y ese gesto de Luisito me encantó. Creo que vamos por cuatro añnos más con él en el poder”, aseguró el dominicano, originario de Constanza.

Otros como Celina Montero, intentaron llamar la atención del presidente dominicano y a todo pulmón le gritó que trabaje más arduamente por las principales necesidades de los quisqueyanos, especialmente por las mujeres.

Presidente haga algo por nosotras. Muchas no podemos volver a ver a nuestra familia porque las cosas están muy duras allá. Los hombres están matando a las mujeres y no están haciendo nada. La delincuencia está creciendo. haga algo que yo voté por usted”, dijo la emocionada mujer.

Miembros de la organización Marea Verde, entre ellas defensoras feministas dominicanas y el Centro de Igualdad de Mujeres, se pronunciaron en el desfile a favor de la libertad reproductiva y exigieron un reforma del código penal dominicano sobre las leyes de aborto en ese país.

“Mujeres unidas, jamás serán vencidas, mujeres unidas jamás serán vencidas”, fue la consigna que las manifestantes, llevando como bandera, camisetas verdes, no pararon de gritar a lo largo del recorrido, donde también clamaban por promover el llamado “efecto mariposa por los derechos reproductivos”.
Otros dominicanos prefirieron hacer hincapié en los valores culturales y en la promoción de la historia del país, como los representantes del Instituto Duartiano en Nueva York.

Vestida con un traje rojo bermellón, uno de los colores de la bandera dominicana, Elianny Salcedo, insistió en la importancia de preservar la cultura de Quisqueya en la Gran Manzana.

Nuestro mayor orgullo como dominicanos es nuestra cultura, y me siento muy orgullosa, porque los dominicanos aportamos mucho a la ciudad y es bueno que nos recozcan por las cosas buenas que hacemos, y no nos señalen solamente por las malas”, aseguró la joven, originaria de Santiago.

El desfile, que arrancó formalmente casi a las 2:00 de la tarde, se extendió por varias horas, sin contratiempos, y tuvo varios palcos en medio del recorrido, donde se rindió homenaje a las personalidades que lo engalanaron.

Y mientras esperaban su turno para desfilar, grupos artísticos, deportistas, cantantes, y carrozas de programas radiales como La Mega y Telemundo, quienes fueron de los últimos en tomarse la Sexta Avenida, encendieron una fiesta alterna entre las calles 37 y 38, en la que reinó el baile.

“Mientras nos dan paso para entrar al desfile, nos divertimos aquí. Ya tú sabes que los dominicanos armamos fiesta donde sea, y hoy es nuestro día no solo para sentirnos orgullosos de lo que somos sino para bailar y gozar hasta que se oscurezca”, comentó el joven dominicano Alexis de los Santos.

Al final, las banderas dominicanas dejaron de ondear por las calles donde corrió el desfile, pero como aseguró Magaly Saray, nacida en El Sibao, el sello de los nacidos en Quisqueya nunca se borra de la Ciudad que alberga a la segunda República Dominicana en el mundo.

“Aquí entre toitos somos muchos y nadie puede negar que la alegría nunca acaba en Nueva York, porque los dominicanos somos ese saborcito que le pone un toque especial a esta ciudad. Somos ese plátano, ese mangú con sabor, que alegra a la Gran Manzana y a todos, sean de donde sean”, dijo entre risas la mujer, quien siguió bailando el tema “Suero de amor de Kinito Mendez”, que interpretaba una banda en el desfile: “Yo soy Ogum-Balenyó, y vengo de los olivos a darle la mano al enfermo y a lenvantar a los caidos”….

eldiariony.com

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