El alcalde Adams puso la semana pasada una cifra a todo este coste presupuestario: $12,000 millones de dólares pagará la ciudad en este año y los dos siguientes para atender a los inmigrantes.

Se espera que esta misma tarde lleguen los primeros inquilinos, una vez se hayan marchado los periodistas, al tiempo que se levanta otro albergue similar en la isla de Randall, este de Nueva York.

La ciudad de Nueva York tiene la particularidad en Estados Unidos de que una ley de varias décadas le obliga a proveer techo a cualquier persona sin hogar, y ese detalle, junto a las oportunidades laborales más abundantes, es el que ha atraído a inmigrantes en mucha mayor proporción que otras ciudades o estados del país.

Sin embargo, el alcalde Adams ha impuesto recientemente un límite de sesenta días a cada persona que llega a un albergue público; pasado ese tiempo, y si no ha encontrado otra alternativa, tiene que volver a presentar una solicitud para ser de nuevo alojado en el sistema público.

Uno de los principales problemas con que se encuentran los inmigrantes es la tardanza en conseguir un permiso de trabajo –suelen tardar una media de doce meses–, pues sin él no pueden emanciparse de los servicios municipales, salvo que decidan trabajar sin permiso de trabajo y arriesgarse así a la expulsión.

Con información de EFE

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *