La cultura moderna adora frases como: “Tú puedes”, “El límite lo pones tú”, “Confía en ti mismo”. Pero Isaías 41:10 rompe ese paradigma: “No temas […] porque yo soy tu Dios que te esfuerzo”.
La clave está en el sujeto:
- Autoayuda: “Tú eres suficiente”.
- Biblia: “Yo (Dios) soy tu suficiencia”.
Tres señales de que estás confiando en tu fuerza (y no en la de Dios):
- Te sientes abrumado porque cargas solo lo que no es tu responsabilidad.
- El fracaso te define, porque pones tu identidad en tus logros, no en quién te sostiene.
- Oras pidiendo “ayuda”, pero en el fondo esperas que Dios apruebe tu plan, en lugar de someterte al suyo.
La diestra de Dios: Más que un símbolo En el Antiguo Testamento, la mano derecha de Dios:
- Liberó a Israel del Mar Rojo (Éxodo 14:21).
- Derrotó a enemigos (Salmo 17:7).
- Exaltó a Jesús (Hechos 2:33). Hoy, esa misma mano te sostiene a ti.
🙏 Ora así: “Señor, perdona mis intentos de ser autosuficiente. Hoy elijo descargar en Ti mis cargas, sabiendo que Tu mano derecha me guía”.
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