Las escenas que antes eran comunes en las maternidades públicas de República Dominicana —filas interminables de mujeres haitianas esperando atención médica— han cambiado drásticamente desde que el Servicio Nacional de Salud (SNS) implementó un protocolo de control migratorio en estos centros. En hospitales como el Materno Infantil San Lorenzo de Los Mina y la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, dos de los principales centros de atención obstétrica del país, la presencia de agentes de la Dirección General de Migración en las entradas ha logrado disminuir en un 17.07% el número de partos de madres haitianas en lo que va de 2025. «Antes, las salas de espera estaban abarrotadas, y muchas veces las pacientes dominicanas tenían que esperar horas para ser atendidas. Ahora, aunque el problema persiste, la situación ha mejorado notablemente», comentó Yanet Hernández, directora de comunicaciones de la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, quien destacó que el protocolo ha permitido ordenar el flujo de pacientes y garantizar que las mujeres dominicanas reciban atención prioritaria.
El cambio es evidente no solo en las estadísticas, sino también en el ambiente dentro de los hospitales. «Las parturientas haitianas ahora vienen solo cuando están a punto de parir, pero ya no acuden a consultas prenatales ni a controles posparto», explicó David Salvador, representante del departamento de comunicaciones del Hospital Materno Infantil San Lorenzo de Los Mina. Según Salvador, muchas mujeres haitianas evitan acudir a los hospitales públicos por temor a ser deportadas, lo que ha reducido la presión sobre los servicios de salud. «Antes, las haitianas representaban más del 30% de los partos en este hospital. Ahora, aunque siguen siendo un porcentaje significativo, la cifra ha bajado», añadió, al tiempo que reconoció que el protocolo no ha eliminado por completo el problema, pero sí ha logrado controlarlo.
Los datos del SNS respaldan esta percepción. En los primeros ocho meses de 2025, se registraron 13,125 partos de madres haitianas en la red pública, una cifra que, aunque sigue siendo alta, representa una reducción de 4,856 casos en comparación con el mismo período de 2024. Sin embargo, el impacto más notable se observa en el período mayo-agosto de 2025, donde los partos de madres haitianas cayeron un 54.48% en comparación con el mismo cuatrimestre del año anterior. «Esto se debe a que, desde que se implementó el protocolo, las mujeres haitianas saben que serán revisadas y, en caso de no tener documentación, podrían ser deportadas», explicó Hernández, quien añadió que, a pesar de las medidas, el hospital sigue atendiendo a todas las pacientes, independientemente de su nacionalidad, aunque con un mayor control sobre su estatus migratorio.
Aunque el protocolo ha generado controversia, especialmente entre organizaciones de derechos humanos que argumentan que se debe garantizar el acceso a la salud sin importar el estatus migratorio, las autoridades del SNS defienden que la medida es necesaria para proteger el sistema de salud público, que en los últimos años ha estado sobrecargado por la alta demanda de servicios por parte de pacientes extranjeros. «No se trata de negar la atención a nadie, sino de garantizar que los recursos públicos se utilicen de manera equitativa», argumentó un funcionario del SNS, quien también destacó que el protocolo ha permitido mejorar la atención para las pacientes dominicanas, reduciendo los tiempos de espera y garantizando que los servicios sean más eficientes y accesibles.