El congresista Adriano Espaillat encabezó este jueves una fuerte crítica contra la Administración Trump por congelar $18,000 millones de dólares en fondos federales destinados a proyectos de infraestructura ferroviaria en Nueva York, como la nueva fase del metro de la Segunda Avenida y el Proyecto Gateway. Durante una conferencia de prensa en East Harlem, Espaillat —primer inmigrante dominicano en el Congreso y representante de distritos como El Bronx y East Harlem— advirtió que esta decisión perjudicará especialmente a las comunidades de bajos recursos, donde la mayoría de los residentes son latinos y afrodescendientes, y que han esperado más de un siglo por mejoras en el transporte público.

El metro de la Segunda Avenida, cuya construcción comenzó en 1972 tras décadas de retrasos, es un proyecto crítico para una zona que ha sido históricamente marginada en términos de infraestructura. Según las estimaciones, su inauguración en 2032 creará más de 70,000 empleos y mejorará significativamente la movilidad de los residentes, muchos de los cuales dependen del transporte público para acceder a oportunidades laborales. «Este proyecto es un salvavidas para la clase trabajadora de East Harlem», declaró Espaillat, quien calificó la congelación de fondos como un «ataque directo» a las comunidades más vulnerables.

El Proyecto Gateway, que busca modernizar la línea ferroviaria entre Nueva York y Nueva Jersey, también se vio afectado por la decisión del Departamento de Transporte federal. Legisladores como el asambleísta Eddie Gibbs denunciaron que la justificación de la Administración Trump —basada en políticas de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI)— es una «falsa excusa» para obstaculizar iniciativas que benefician a barrios de minorías. «No es sobre DEI, es una represalia que perjudica a quienes más necesitan transporte público», afirmó Gibbs, mientras Espaillat cuestionó si esta medida es el inicio de una tendencia para bloquear otros proyectos de infraestructura en el país.

La Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA) está evaluando el impacto de esta congelación en los plazos y presupuestos de ambos proyectos. John J. McCarthy, jefe de políticas de la MTA, criticó que la Administración Trump «está creando obstáculos artificiales» para retrasar iniciativas que son vitales para la economía y la movilidad de la región. El metro de la Segunda Avenida, en particular, ha enfrentado décadas de demoras: su primera propuesta data de los años 1920, pero su construcción se vio interrumpida por eventos como la Guerra de Corea y falta de financiamiento.

Espaillat y sus aliados políticos prometieron seguir luchando para que los fondos sean liberados, argumentando que estos proyectos son esenciales para el futuro de Nueva York. «No permitiremos que la política partidista detenga el progreso de nuestras comunidades», aseguró el congresista, quien recalcó que el transporte público eficiente es un derecho básico y que su congelación afectará a millones de neoyorquinos que dependen de él para su vida cotidiana.


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