Tras cuatro décadas de impunidad, el FBI y la fiscalía del condado Nassau lograron resolver uno de los crímenes más brutales de la historia de Long Island: el asesinato y violación de Theresa Fusco, una joven de 16 años que desapareció el 10 de noviembre de 1984 tras salir de su trabajo en la pista de patinaje Hot Skates y cuyo cuerpo fue encontrado un mes después, violado, golpeado y estrangulado, enterrado bajo hojas en una zona boscosa. El acusado es Richard Bilodeau, un hombre de 63 años que en la actualidad trabaja en Walmart y que fue vinculado al crimen gracias a pruebas de ADN que lo ubican en el lugar de los hechos. Bilodeau, quien en 1984 tenía 24 años y vivía cerca de la pista de patinaje, negó inicialmente cualquier conexión con Theresa, pero las pruebas genéticas lo desmintieron rotundamente.
El fiscal Jared Rosenblatt reveló en corte que el ADN de Bilodeau, obtenido de un vaso desechado en un Tropical Smoothie en febrero de 2025, coincidió con el encontrado en el cuerpo de la víctima en 1984. «El ADN no miente», declaró la fiscal Anne Donnelly, quien recordó que el cuerpo de Theresa fue hallado «a pocas cuadras de Hot Skates», el lugar donde trabajaba como aspirante a bailarina. El caso había quedado en la impunidad durante décadas, y en su momento, tres hombres inocentes —John Restivo, Dennis Halstead y John Kogut— fueron condenados injustamente en 1986 y pasaron años en prisión antes de ser exonerados en 2003 gracias a pruebas de ADN que los absolvieron. Los tres recibieron una indemnización de $43 millones por el error judicial, pero el daño a sus vidas fue irreparable.
El padre de Theresa, Thomas Fusco, quien luchó incansablemente por justicia, expresó su alivio y gratitud: «Nunca perdí la esperanza. Saber que alguien pagará por lo que le hizo a mi hija nos dará un cierre. Es desgarrador, pero al menos ahora hay respuestas». El caso de Theresa no es aislado: en los últimos años, el ADN ha permitido resolver crímenes antiguos en Nueva York, como la identificación de los restos de Susan «Suzy» Mann, una adolescente de 15 años desaparecida en 1980 y hallada muerta en 1982, o el de Tanya Jackson y su hija Tatiana Dykes, cuyos restos fueron encontrados cerca de Gilgo Beach y vinculados a los asesinatos en serie de Rex Heuermann. Sin embargo, a diferencia de estos casos, Bilodeau ya está bajo custodia y enfrentará cargos por homicidio en primer grado, aunque su defensa insiste en su inocencia.
Mientras Bilodeau esperará su juicio sin fianza tras su comparecencia ante la jueza Helene Gugerty, las autoridades hacen un llamado a la ciudadanía para que denuncie cualquier información sobre crímenes sin resolver. El NYPD ofrece recompensas y líneas confidenciales (como 1-800-577-TIPS) para casos como el de Etan Patz, cuyo asesino condenado, Pedro Hernández, podría obtener un nuevo juicio. Estos avances tecnológicos han cambiado el curso de la justicia, pero también han expuesto las fallas de un sistema que, en el pasado, condenó a inocentes mientras los verdaderos culpables quedaban en libertad. Para la familia Fusco, aunque el dolor nunca desaparecerá, la detención de Bilodeau representa un paso crucial hacia la justicia y el cierre.