El Museo del Louvre, hogar de obras maestras como la Mona Lisa y la Venus de Milo, cerró sus puertas este lunes tras sufrir el robo más audaz de su historia reciente. Un grupo de cuatro ladrones logró sustraer ocho joyas de la Corona Francesa del siglo XIX, incluyendo piezas que pertenecieron a Napoleón y a la emperatriz Eugenia. El atraco, perpetrado en plena mañana y en solo siete minutos, ha generado un debate nacional sobre la seguridad de los museos y la protección del patrimonio cultural.
Los asaltantes utilizaron un montacargas para acceder al primer piso del museo desde la calle, rompiendo las vitrinas de la Galería de Apolo con una motosierra. Según el ministro de Justicia, los ladrones conocían los puntos débiles del museo, lo que sugiere una planificación meticulosa. La corona de la emperatriz Eugenia, una de las piezas robadas, fue encontrada dañada cerca del museo, mientras que el resto del botín sigue desaparecido.
Entre las piezas sustraídas se encuentran:
- El collar de zafiros de las reinas María Amelia y Hortensia, con 631 diamantes.
- La diadema de la emperatriz Eugenia, con casi 2,000 diamantes.
- El collar de esmeraldas de María Luisa, compuesto por 32 esmeraldas y 1,138 diamantes.
- Un broche relicario y un lazo de corpiño de Eugenia, piezas únicas de la era napoleónica.
El presidente Emmanuel Macron calificó el robo como «un ataque al patrimonio que forma parte de la Historia» del país, mientras que el ministro del Interior reconoció fallas en la seguridad del museo. El incidente ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de los museos franceses, que en los últimos años han sido blanco de varios robos. Las autoridades han movilizado a más de 60 investigadores para dar con los responsables y recuperar las joyas.