República Dominicana enfrenta una crisis de salud pública con cifras alarmantes de diabetes. Según datos del Instituto Nacional de Diabetes, Endocrinología y Nutrición (Inden), un 13.45% de la población padece esta enfermedad, mientras que un 9.3% se encuentra en condición de prediabetes, lo que significa que 1 de cada 7 dominicanos está afectado o en riesgo de desarrollar diabetes. Además, un 2.35% desconoce su condición, lo que agrava el problema al retrasar el diagnóstico y tratamiento.
Las estimaciones más recientes indican que alrededor del 14% de la población está diagnosticada con diabetes, una cifra que refleja la urgencia de implementar estrategias efectivas para controlar esta enfermedad. En el marco del Mes de la Diabetes, el Seguro Nacional de Salud (Senasa) reafirmó su compromiso con la prevención, detección temprana y atención integral, promoviendo estilos de vida saludables y garantizando acceso a servicios médicos especializados.
A través del programa Senasab Contigo, Senasa brinda acompañamiento personalizado a 6,936 afiliados con diabetes, ofreciendo chequeos periódicos, monitoreo de glucosa, ajustes terapéuticos y seguimiento de la adherencia al tratamiento. Para los casos de mayor riesgo, se implementan intervenciones específicas para mantener el control glucémico y prevenir complicaciones.
Entre enero y octubre de 2025, 72,075 afiliados recibieron atención médica por diabetes en los distintos regímenes de Senasa, con un 65% de mujeres y un 35% de hombres. Durante este período, se registraron 675,989 atenciones, con un costo autorizado que supera los RD$359.6 millones. Por régimen, el subsidiado representó más de RD$119.1 millones, el contributivo superó los RD$202.6 millones, y los planes de pensionados y jubilados rondaron los RD$37.8 millones.
Este escenario subraya la necesidad de acciones inmediatas para combatir la diabetes en el país, una enfermedad que no solo afecta la salud de miles de dominicanos, sino que también representa una carga económica significativa para el sistema de salud. La prevención, educación y acceso a tratamientos son clave para revertir esta tendencia y mejorar la calidad de vida de la población.