El gobierno de Brasil recibió con satisfacción la decisión del presidente Donald Trump de eliminar los aranceles adicionales del 40% a productos agrícolas brasileños, una medida que había afectado gravemente a sectores clave como el café, la carne bovina y las frutas tropicales. Sin embargo, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su equipo no se conforman con este avance y ya trabajan para lograr la eliminación total de las barreras comerciales que aún persisten.
El impacto de los aranceles: Desde julio de 2025, los aranceles del 40% impuestos por Trump aumentaron los costos para los exportadores brasileños y redujeron su competitividad en el mercado estadounidense. Productos como el café —del cual Brasil es el mayor proveedor global— y la carne bovina, vieron caer sus ventas y enfrentar dificultades para mantener su participación en EE.UU. La medida también encareció la canasta básica de los consumidores estadounidenses, generando malestar en ambos países.
La negociación que dio frutos: Tras meses de diálogo intenso, que incluyó reuniones en la Cumbre de la ASEAN en Malasia y conversaciones telefónicas entre Lula y Trump, la administración estadounidense decidió revisar su postura. La orden ejecutiva firmada por Trump el 20 de noviembre exime del arancel adicional a más de 200 productos, con efecto retroactivo desde el 13 de noviembre.
Productos beneficiados: Entre los productos que ya no pagarán el arancel del 40% se encuentran:
- Café: Un sector vital para Brasil, que abastece el 30% del mercado estadounidense.
- Carne bovina: Uno de los principales rubros de exportación brasileña.
- Frutas tropicales: Bananas, piñas, cocos y mangos.
- Verduras: Incluyendo tomates y otros vegetales frescos.
Brasil pide más: Aunque el gobierno brasileño celebró el avance, el vicepresidente Geraldo Alckmin dejó claro que no es suficiente. «Queremos excluir más productos y seguir avanzando en las negociaciones», declaró, señalando que el objetivo es restablecer la normalidad comercial y evitar futuros conflictos. Lula, por su parte, destacó que este es un triunfo del diálogo, pero insistió en que «necesitamos avanzar aún más».
El futuro de las relaciones comerciales: La reducción de aranceles es un primer paso, pero Brasil busca consolidar una agenda comercial más amplia con EE.UU. Esto incluye la eliminación de las tarifas restantes y la creación de un marco estable para el intercambio de bienes y servicios. El éxito de estas negociaciones dependerá de la capacidad de ambos gobiernos para mantener el diálogo abierto y evitar nuevos roces políticos.
Conclusión: La eliminación parcial de los aranceles es una buena noticia para Brasil y EE.UU., pero ambos países saben que el trabajo apenas comienza. Para Lula, es una oportunidad para demostrar que la diplomacia puede resolver conflictos; para Trump, una forma de aliviar la presión interna por el costo de vida. El desafío ahora es convertir este avance en una relación comercial sólida y duradera.
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