Donald Trump confirmó que mantuvo una conversación telefónica con Nicolás Maduro, aunque evitó dar detalles sobre el contenido del diálogo. Lo que sí trascendió es que la administración estadounidense le ofreció al líder venezolano la posibilidad de exiliarse en Rusia o en otro país. «Le dimos a Maduro la oportunidad de irse», afirmó el senador republicano Markwayne Mullin, quien aclaró que la propuesta no incluye concesiones políticas ni económicas, sino una salida segura para evitar un conflicto mayor.

La reacción desde Venezuela no se hizo esperar. El gobierno de Maduro rechazó la versión, calificándola de manipulación mediática, y ratificó su intención de permanecer en el poder. Este episodio se produce en un contexto de máxima tensión, con Estados Unidos aumentando su presencia militar en el Caribe y acusando a Maduro de liderar un «narcoestado».

La oferta de exilio, aunque no es nueva en la política internacional, ha generado división. Algunos la ven como una salida pragmática para evitar más violencia, mientras que otros la critican por legitimar la impunidad. Lo cierto es que, con el cerco militar y las sanciones ahogando a Venezuela, Maduro enfrenta una disyuntiva: resistir o negociar su salida, aunque esto implique abandonar el país que ha gobernado desde 2013.

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