La decisión del gobierno de Donald Trump de suspender los procesos de residencia permanente («green cards») y ciudadanía para migrantes de 19 países ha dejado a miles de familias en EE.UU. en una situación de incertidumbre y desesperación. La medida, que afecta a ciudadanos de naciones como Cuba, Haití y Venezuela, no solo frena los trámites legales, sino que también separa a familias, interrumpe proyectos de vida y profundiza la vulnerabilidad de quienes ya enfrentaban desafíos para regularizar su estatus.
El drama de las familias separadas
- Venezolanos: Muchos huyeron de la crisis en su país y buscaban reconstruir sus vidas en EE.UU. a través de vías legales. Ahora, su futuro es incierto. «Llevamos años esperando la residencia, y de repente nos dicen que todo está suspendido», declaró una migrante venezolana en Miami.
- Cubanos: La medida afecta a quienes buscaban reunificarse con sus familias bajo el Parole Cubano, un programa que permitía la entrada legal de cubanos a EE.UU. «Es una crueldad», dijo un abuelo que esperaba traer a sus nietos desde La Habana.
- Haitianos: En un contexto de violencia pandillera y pobreza extrema, muchos haitianos veían en la migración a EE.UU. una esperanza de supervivencia. Ahora, esa puerta se cierra.
El caso afgano: El detonante de la medida El gobierno de Trump justificó la suspensión como una respuesta al ataque contra dos guardias nacionales en Washington, perpetrado por un ciudadano afgano que llegó al país en 2021. «No podemos permitir que terroristas se aprovechen de nuestro sistema migratorio», declaró el presidente, quien ha prometido «deportaciones masivas» como parte de su política de «tolerancia cero».
Sin embargo, abogados migratorios señalan que la medida castiga a migrantes que buscan vías legales, como asilo político o reunificación familiar, y no necesariamente a quienes ingresan al país de manera irregular. «Es una política discriminatoria que no resuelve el problema de seguridad, pero sí destruye vidas», declaró una abogada de la ACLU.
¿Qué opciones tienen los afectados?
- Recursos legales: Organizaciones como la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) y American Immigration Lawyers Association (AILA) ya preparan demandas para impugnar la medida.
- Presión política: Congresistas demócratas han criticado la decisión y podrían buscar soluciones legislativas para proteger a los migrantes afectados.
- Apoyo comunitario: Iglesias, ONGs y grupos de derechos migratorios ofrecen asistencia legal y psicológica a las familias afectadas.
El lenguaje de Kristi Noem: Polémica y rechazo La secretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem, ha sido criticada por su lenguaje despectivo al referirse a los migrantes como «asesinos y sanguijuelas». Sus declaraciones en redes sociales han generado condenas de grupos de derechos humanos, pero también apoyo entre sectores conservadores que ven en estas medidas una forma de «proteger la soberanía estadounidense».
El futuro incierto de miles de migrantes La suspensión de los procesos migratorios deja a miles de personas en limbo, especialmente aquellas que llevaban años esperando la regularización de su estatus. En el caso de los venezolanos, por ejemplo, muchos habían huido de la crisis en su país y buscaban reconstruir sus vidas en EE.UU. a través de vías legales. Ahora, su futuro es incierto, y el riesgo de deportaciones masivas aumenta.
Conclusión: Una medida que divide y duele La decisión de suspender los procesos de residencia y ciudadanía no solo afecta a miles de familias, sino que también profundiza las divisiones en la sociedad estadounidense. Mientras el gobierno de Trump defiende la medida como una cuestión de seguridad nacional, sus críticos la ven como un ataque a los derechos humanos y una maniobra política para ganar apoyo en un año electoral clave. El futuro de miles de migrantes queda ahora en incertidumbre, mientras las comunidades afectadas buscan formas de resistir y organizarse.