El aumento alarmante de casos de sarampión en Norteamérica ha generado una crisis sanitaria que requiere atención urgente. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en las primeras tres semanas de 2026 se han confirmado 1,031 casos, una cifra que supera en 43 veces los registros del mismo período en 2025. Este repunte sin precedentes ha puesto en evidencia las graves consecuencias de la disminución en las coberturas de vacunación, donde el 78% de los casos afecta a personas no vacunadas, lo que refleja un problema crítico de salud pública en la región.
México lidera la lista de países afectados con 740 casos confirmados, seguido por Estados Unidos con 171 y Canadá con 67. El estado de Jalisco en México presenta la mayor incidencia, mientras que en Estados Unidos, Carolina del Sur ha sido identificada como un nuevo foco de contagio. La situación se agrava por la proximidad de la Copa Mundial de Fútbol 2026, que se celebrará en estos tres países, lo que podría facilitar una propagación masiva del virus debido a la afluencia de turistas internacionales.
Las causas de este brote son variadas. La pandemia de COVID-19 generó retrasos en los programas de vacunación, mientras que la desinformación sobre las vacunas y las barreras de acceso en poblaciones vulnerables han contribuido a que muchas personas no completen sus esquemas de inmunización. La OPS ha instado a los gobiernos a intensificar las campañas de vacunación, reforzar la vigilancia epidemiológica y garantizar el suministro suficiente de dosis, especialmente para niños menores de cinco años y adultos jóvenes con esquemas incompletos.
En respuesta a esta emergencia, México ha implementado una estrategia de vacunación masiva, instalando puntos de inmunización en aeropuertos, estaciones de autobuses y otros lugares de alto tránsito. En la Ciudad de México, la alcaldesa Clara Brugada lanzó una campaña con 2,000 nuevos módulos de vacunación distribuidos en distintos puntos de la capital. «Todos los menores de 49 años, por favor, a vacunarse», declaró Brugada, subrayando la urgencia de la situación. En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han intensificado las campañas informativas y la búsqueda de contactos en comunidades con bajos niveles de vacunación infantil.
El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas del mundo, donde una persona infectada puede transmitir el virus a hasta 18 individuos no vacunados. Para evitar brotes sostenidos, los expertos recomiendan una cobertura de vacunación del 95%, meta que varios países de la región no han logrado alcanzar desde la pandemia. La situación se complica aún más por la retirada de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) durante la administración de Donald Trump, lo que ha dificultado la coordinación regional para controlar el brote. Tanto México como Estados Unidos han solicitado una prórroga de dos meses para intentar contener la propagación, aunque el escenario sigue siendo complejo.
Ante este panorama, las autoridades sanitarias han emitido recomendaciones urgentes para la población. Se insta a verificar los esquemas de vacunación antes de viajar, especialmente con la proximidad del Mundial 2026. También se recomienda acudir al médico ante síntomas como fiebre, tos, conjuntivitis o erupciones cutáneas, y priorizar la prevención para evitar contagios. La OPS ha hecho un llamado a la acción coordinada entre los países afectados, subrayando que solo a través de esfuerzos conjuntos se podrá contener este brote que amenaza con extenderse por toda la región.
Este resurgimiento del sarampión pone de manifiesto la fragilidad de los sistemas de salud pública cuando se relajan los programas de inmunización. La situación actual sirve como un recordatorio contundente de que las enfermedades prevenibles mediante vacunación pueden resurgir con fuerza cuando no se mantienen altas coberturas de vacunación, poniendo en riesgo no solo a quienes no están vacunados, sino a toda la comunidad. La comunidad internacional observa con preocupación cómo esta enfermedad, que se consideraba erradicada en muchas partes del mundo, ha vuelto a representar una amenaza seria para la salud pública.