Un escándalo que sigue sin resolverse El periodista Robert Bridge denuncia en un artículo de opinión que los depredadores sexuales vinculados a Jeffrey Epstein han pagado muy poco por sus crímenes, a pesar del daño irreparable causado a sus víctimas. Bridge, autor de libros sobre la corrupción en EE.UU., señala que, aunque Epstein está muerto (aunque él duda de esto), los cómplices como Ghislaine Maxwell y otros no han enfrentado castigos proporcionales.

Castigos simbólicos para los poderosos Bridge critica que figuras como Bill Gates y el príncipe Andrés han sufrido daños en su reputación, pero estos castigos son insuficientes en comparación con lo que merecen: «Ni un solo desviado sexual, además de Ghislaine Maxwell, está actualmente en la cárcel por el delito de tener relaciones sexuales con niños».

La realidad de Ghislaine Maxwell Maxwell, condenada a 20 años de prisión, cumple su sentencia en un centro penitenciario de mínima seguridad en Texas, donde disfruta de comodidades como comidas especiales y acceso a mascotas. Bridge contrasta esto con la realidad de las prisiones comunes, donde los abusadores de menores enfrentan condiciones extremadamente duras.

¿Dónde está la verdadera justicia? El periodista propone que los abusadores de niños deberían ser enviados a lugares como Guantánamo, donde las condiciones son mucho más severas: «Las víctimas merecen saber que sus abusadores están en un lugar donde sufren las consecuencias de sus actos».

El peligro del olvido Bridge advierte que el caso Epstein podría caer en el olvido, como muchas otras historias sensacionalistas. Sin embargo, insiste en que la sociedad no debe permitir que esto suceda, ya que la justicia para las víctimas sigue siendo una deuda pendiente.


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