La fe no es un destino, es el camino No siempre veremos el final del túnel, pero podemos confiar en la luz que nos guía paso a paso. Hoy es un día para caminar con fe, incluso cuando el camino no está claro.


Lo que la incertidumbre nos enseña

  1. Dios no nos promete un camino sin obstáculos, pero sí Su presencia en cada uno (Deuteronomio 31:8: «El Señor mismo va delante de ti; Él estará contigo. No te dejará ni te desamparará»).
  2. Los «no» de Dios son protección: A veces, lo que parece un fracaso es una redirección (Proverbios 16:9).
  3. La fe se fortalece en la espera: Como el músculo que crece al ejercitarse, la paciencia desarrolla nuestro carácter (Romanos 5:3-5).

Para hoy: Tres pasos simples

  1. Identifica una preocupación y entrégasela a Dios en oración (1 Pedro 5:7).
  2. Haz algo pequeño que te acerque a tu meta (ej.: enviar un correo, leer un versículo, llamar a un amigo).
  3. Termina el día agradeciendo por al menos una cosa que salió bien.

Versículo para llevar contigo

Salmo 119:105:

«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino».


Reflexión final

«La fe no es tener todas las respuestas, sino confiar en Quien las tiene. Hoy, camina un paso a la vez. Dios ya está en tu mañana».


Oración corta

«Jesús, hoy elijo confiar en Ti, aunque no vea el camino completo. Ilumina mis pasos y dame paz para disfrutar el viaje. Amén».

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