La hora de la verdad se acerca El presidente Donald Trump ha confirmado que está evaluando un ataque militar limitado contra Irán si las negociaciones sobre su programa nuclear, que se reanudaron en Ginebra, no avanzan en los próximos 10 a 15 días. “Estoy pensando en ello”, declaró Trump, mientras el Pentágono ultima los preparativos para una posible ofensiva que podría incluir bombardeos a instalaciones nucleares, fábricas de misiles y bases de la Guardia Revolucionaria.

Un despliegue militar sin precedentes EE.UU. ha desplegado en Oriente Medio su mayor fuerza militar desde 2003, con dos portaaviones, el USS Abraham Lincoln y el USS Gerald Ford, además de aviones de combate y buques de guerra. Este movimiento busca presionar a Teherán para que acepte un acuerdo que limite su capacidad nuclear a fines pacíficos, bajo amenaza de un conflicto abierto.

Irán se prepara para lo peor El ayatolá Alí Jameneí ha ordenado un plan de emergencia para asegurar la supervivencia del régimen, incluso ante un ataque estadounidense. “Responderemos con toda nuestra fuerza”, advirtió, mientras Irán realiza maniobras militares y fortifica sus instalaciones. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, insistió en que “las amenazas no llevarán a Irán a ceder”, pero dejó la puerta abierta a un acuerdo si Washington levanta sanciones.

¿Diplomacia o guerra? Las negociaciones en Ginebra han mostrado avances parciales, pero persisten diferencias clave:

  • EE.UU. exige que Irán renuncie permanentemente al enriquecimiento de uranio y desmantele su programa de misiles.
  • Irán acepta limitar su programa nuclear, pero no cederá en misiles ni en su derecho a enriquecer uranio.

Mientras, Israel y aliados árabes instan a Trump a mantener la presión, lo que aumenta el riesgo de una escalada imprevista. “Si no hay acuerdo, habrá consecuencias”, advirtió el mandatario, dejando claro que la opción militar sigue sobre la mesa.

El mundo contiene la respiración Con el estrecho de Ormuz en la mira y el riesgo de un bloqueo petrolero, la tensión ha disparado los precios del crudo. Analistas advierten que un conflicto podría tener efectos globales, desde crisis energéticas hasta una recesión económica. La pregunta es: ¿Podrá la diplomacia evitar el desastre?

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