Wall Street abrió este jueves con bajas inferiores al 0.6% en sus principales índices, reflejando la incertidumbre generada por la escalada del conflicto en Irán y sus posibles repercusiones en la economía global. Mientras el Dow Jones caía un 0.57%, el S&P 500 retrocedía un 0.20% y el Nasdaq perdía un 0.17%, el dólar se apreciaba en República Dominicana, cerrando en RD$60.30 para la venta. Este comportamiento refleja cómo la guerra en Oriente Medio está reconfigurando el tablero financiero internacional, con efectos directos en economías pequeñas y abiertas como la dominicana.


El impacto del conflicto en los mercados globales:

  1. Volatilidad en los mercados bursátiles: La intensificación de los ataques entre EE.UU., Israel e Irán ha generado un aumento del índice VIX de volatilidad en un 2%, señal de que los inversores perciben un mayor riesgo geopolítico. Según analistas de Rystad Energy, si el conflicto se alarga, existe una posibilidad real de que el petróleo alcance los tres dígitos, lo que profundizaría la crisis en los mercados emergentes.
  2. Presión sobre el petróleo y el dólar: El precio del petróleo WTI subió un 4% este jueves, superando los 77.8 dólares por barril, mientras que el Brent europeo escaló un 6.68%, ubicándose en 77.74 dólares. Este repunte se debe a los temores de una interrupción en el suministro global, especialmente si Irán cumple su amenaza de cerrar el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial. En este contexto, el dólar se fortalece como activo refugio, depreciando monedas como el peso dominicano.
  3. Reacción de los bancos centrales y los inversores: La Reserva Federal de EE.UU. mantiene su postura de tasas de interés elevadas, lo que refuerza el dólar y genera presión en los mercados emergentes. Mientras tanto, los inversores están adoptando una postura defensiva, reduciendo su exposición a activos de riesgo y aumentando sus tenencias en dólares y bonos del Tesoro estadounidense.

Efectos en República Dominicana:

  • Depreciación controlada del peso: Aunque el dólar ha repuntado, el Banco Central ha logrado mantener una depreciación controlada del peso, con una variación interanual menor a la de otros países de la región. Esto se debe, en parte, a los sólidos superávits en exportaciones de servicios y remesas, que compensan los déficits comerciales. Sin embargo, si el conflicto persiste, la presión sobre el tipo de cambio podría intensificarse.
  • Riesgo inflacionario y fiscal: El alza del dólar y del petróleo amenaza con aumentar los costos de importación, especialmente en combustibles y alimentos. Según el economista Antonio Ciriaco, un incremento de 10 dólares en el barril de crudo elevaría la factura petrolera dominicana en 700 millones de dólares anuales, lo que podría trasladarse a los precios internos y generar inflación importada. Además, el Gobierno tendría que destinar más recursos a subsidios, afectando el déficit fiscal proyectado en 3.2% del PIB.
  • Sector empresarial en alerta: Empresarios y comerciantes han expresado preocupación por el posible aumento en los costos operativos, especialmente en sectores como el transporte, la energía y el comercio minorista. El presidente de la Federación Dominicana de Comerciantes (FDC), Iván García, advirtió que un alza sostenida del petróleo podría disparar la tarifa eléctrica y los precios de la canasta básica, afectando tanto a las empresas como a los consumidores.

Perspectivas: Los mercados financieros globales están en modo de espera, a la expectativa de cómo evolucionará el conflicto en Irán. Si la guerra se extiende, el riesgo de una crisis inflacionaria global similar a la de 2022 aumenta, lo que podría obligar a los bancos centrales a revisar sus políticas monetarias. En República Dominicana, el Banco Central y el Gobierno han asegurado que cuentan con herramientas para amortiguar el impacto, pero la duración del conflicto será determinante.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *