El conflicto en Irán, desencadenado por los ataques de Estados Unidos e Israel a finales de febrero de 2026, ha tenido un efecto inmediato en la economía global. El cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del combustible mundial, ha disparado los precios del petróleo y generado una crisis energética sin precedentes.
Para República Dominicana, país que importa el 85.6% de sus fuentes energéticas, esta situación representa un desafío mayor. El aumento del precio del barril de petróleo, que ya supera los 100 dólares, encarecerá la energía eléctrica, el transporte y los alimentos. El presidente Luis Abinader anunció que el Gobierno mantendrá subsidios a los combustibles y congelará el precio del GLP, pero advirtió que será necesario asumir sacrificios inevitables.
El conflicto ha generado un efecto dominó en los mercados internacionales, elevando la inflación y afectando la balanza comercial de países dependientes de las importaciones de petróleo. En este contexto, la solidez económica y las medidas de contingencia serán fundamentales para mitigar el impacto en la población.