Desde el inicio de la votación anticipada el lunes 16 de junio, el consulado de Colombia en Manhattan ha sido testigo de una masiva afluencia de votantes que buscan decidir el futuro de su país en la segunda vuelta presidencial. Unos 70,000 colombianos están habilitados para votar en Nueva York y Connecticut, mientras que a nivel global, 1.4 millones pueden hacerlo en 253 puestos electorales. La elección, que culmina este domingo 21 de junio, ha polarizado a la comunidad entre dos visiones opuestas: la de Iván Cepeda, candidato de izquierda, y la de Abelardo de la Espriella, un abogado con un discurso de mano dura contra la inseguridad y respaldado por el expresidente Donald Trump.
El impacto de la violencia en Colombia ha sido un factor decisivo para muchos votantes. Yormary, una migrante de Medellín que lleva 14 años en Nueva York, explicó su motivación para votar: «Truene, llueva o relampaguee, los colombianos tenemos que salir a votar. Aquí se decide si recuperamos nuestro país de las garras del comunismo o si nos convertimos en una nueva Venezuela o Cuba». Para ella, el voto es una forma de evitar que Colombia siga el camino de otros países con gobiernos de izquierda.
En contraste, Rubén Paz, un bogotano que emigró en los años 80 huyendo del conflicto armado, ve con preocupación la posibilidad de que De la Espriella gane. «Es un tipo egocéntrico con un pasado oscuro defendiendo a paramilitares. Es homofóbico, clasista y machista. Si gana, va a recrudecer la violencia. Cepeda garantiza la paz y es un político decente», afirmó Paz, quien teme que el país caiga en manos de alguien que no respete los derechos humanos.
La seguridad es el tema central de esta elección. Según la Fundación Ideas para la Paz, los grupos armados ilegales superaron los 27,000 integrantes en 2025, y se ha documentado un aumento en desplazamientos forzados y reclutamiento de menores. Lorena Pizarro, una joven de 24 años que llegó a Nueva York en 2023, comentó: «En zonas rurales, los grupos irregulares actúan sin control. No sé quién tiene la culpa, pero la violencia ha aumentado».
La comunidad colombiana en Nueva York, con más de 110,000 residentes en la ciudad y 250,000 en la región triestatal, es una de las diásporas más activas en el proceso electoral. Barrios como Jackson Heights, Corona, Elmhurst y Sunnyside han sido testigos de largas filas de votantes que, aunque han construido una nueva vida en EE.UU., siguen conectados con los problemas de su país.
En la primera vuelta, 573,087 colombianos votaron en el exterior, con una participación del 40.6%. De estos, el 53.4% apoyó a De la Espriella, frente al 29.2% de Cepeda, lo que le dio una ventaja de más de 140,000 votos. Este domingo, la diáspora volverá a ser clave en el resultado final.
Para María Claudia Acosta y su esposo Rodrigo, quienes llevan 40 años en Nueva York, el proceso en el consulado ha sido rápido y organizado. «Vale la pena dedicar este tiempo porque Colombia necesita cambios urgentes. Al final, votamos por el menos peor», comentaron. Mientras, Solsiré Jaramillo, una maestra jubilada de 70 años, explicó: «Yo me vine por la violencia. Mi padre fue secuestrado por la guerrilla. No creo que esos grupos quieran la paz, pero sí me gusta que De la Espriella hable de no dar tregua a los criminales».
El factor comercial también ha influido en el voto. Un empresario colombiano en Queens, dueño de negocios de envíos e importaciones, prefirió no revelar su identidad, pero explicó: «Si gana el candidato de Petro, las relaciones entre EE.UU. y Colombia serán malas, y eso afecta a quienes vivimos de las importaciones». Las tensiones entre Donald Trump y Gustavo Petro han sido evidentes, lo que ha generado preocupación en el sector comercial.