«Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará» (Salmo 37:5). Hay momentos en los que queremos tenerlo todo resuelto antes de avanzar. Queremos saber qué ocurrirá, si una decisión funcionará o si nuestros esfuerzos darán frutos. Pero la Palabra de hoy nos recuerda que no necesitamos tener todas las respuestas para caminar.
El Salmo no dice que debas comprender todo el camino, sino que lo pongas en las manos de Dios. Quizás hay sueños, proyectos o metas que aún no se han cumplido. Quizás has trabajado mucho y los resultados parecen pequeños. O quizá tienes ideas que para otros parecen inciertas. Pero no permitas que la incertidumbre te detenga.
Hay semillas que pasan mucho tiempo bajo la tierra antes de que alguien pueda ver sus frutos. Desde afuera puede parecer que no pasa nada, pero debajo de la superficie, las raíces están creciendo. Lo mismo ocurre con nosotros: hay temporadas en las que no vemos resultados visibles, pero estamos desarrollando paciencia, carácter, experiencia y sabiduría.
💡 Reflexión para hoy:
Pregúntate: ¿Estoy haciendo mi parte y dejando que Dios haga la suya, o estoy intentando controlar incluso lo que no depende de mí?
Confiar en Dios no significa quedarse quieto. Puedes trabajar, aprender, intentarlo de nuevo, corregir errores y construir tus sueños. Pero después de hacer lo que está en tus manos, llega un momento en que debes decir: «Señor, hasta aquí puedo llegar yo. Lo demás lo pongo en tus manos».
🙏 Oración: «Señor, hoy pongo en tus manos mi vida, mis decisiones, mis preocupaciones y mis sueños. Dame sabiduría para reconocer lo que debo cambiar, valentía para actuar cuando sea necesario y serenidad para aceptar lo que no puedo controlar. Ayúdame a confiar en que Tú obrarás en mi favor. Amén.»