El comercio internacional está viviendo su peor crisis en ocho décadas, según el último informe de la Organización Mundial del Comercio (OMC), publicado este martes. La directora general, Ngozi Okonjo-Iweala, advirtió que el sistema comercial multilateral enfrenta «perturbaciones graves y sostenidas», las cuales podrían reducir el PIB global en un 5% y las exportaciones en un 18.6% para 2050. Este escenario amenaza con afectar el bienestar económico de millones de personas en todo el mundo.
El informe destaca que el abandono de las políticas comerciales multilaterales en favor de enfoques unilaterales tendría consecuencias catastróficas. Esto se produce en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas, como el conflicto en Oriente Medio, donde Estados Unidos e Israel lideran acciones militares contra Irán. Okonjo-Iweala resaltó que, desde el inicio de esta guerra, las normas comerciales han sido cuestionadas a niveles nunca vistos, poniendo en riesgo la estabilidad del comercio global.
La administración de Donald Trump ha sido uno de los principales actores en esta crisis, al impulsar una política arancelaria agresiva desde su regreso a la presidencia en enero de 2025. Esta estrategia, junto con la mayor intervención estatal en los mercados, ha debilitado la cooperación internacional y generado incertidumbre en el comercio mundial. La OMC también señala que la guerra comercial y las sanciones económicas están afectando las cadenas de suministro globales.
Para países como República Dominicana, donde el 50% de las exportaciones dependen de Estados Unidos, esta situación es especialmente preocupante. Cualquier cambio en las políticas comerciales o el aumento de aranceles podría tener un impacto directo en su economía, que ya enfrenta desafíos por la desaceleración del comercio internacional.
El informe de la OMC hace un llamado urgente a los gobiernos para que eviten el proteccionismo y fortalezcan la cooperación internacional. De lo contrario, las consecuencias económicas podrían ser devastadoras, afectando no solo a las grandes economías, sino también a los países en desarrollo, que son los más vulnerables a estas perturbaciones.