LA HABANA — Cuba experimentó este viernes su octavo apagón nacional del año, dejando al país completamente sin electricidad tras una falla en las líneas de transmisión que afectó inicialmente a la región occidental y luego se extendió a todo el Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Más de 9 millones de cubanos se vieron afectados por este nuevo colapso, según informaron el Ministerio de Energía y Minas y la estatal Unión Eléctrica.

La interrupción comenzó con un problema en las líneas de transmisión que dejó sin suministro a las provincias de Pinar del Río, Artemisa, La Habana y Matanzas. Posteriormente, la desconexión se extendió desde Matanzas hasta Guantánamo, en el extremo oriental de la isla. La falla inicial se atribuyó al «disparo de la sección de la línea 220 kV Matanzas-Cienfuegos», lo que provocó que el SEN quedara totalmente fuera de servicio.

Este apagón se suma a una crisis energética crónica que afecta a Cuba desde 2024 y que se ha intensificado en 2026, con cortes que en algunas zonas superan las 20 horas diarias y, en ciertos casos, se prolongan por varios días. En marzo, el país registró dos apagones nacionales en menos de una semana; en julio, otros tres en solo ocho días; y en agosto, dos desconexiones totales más.

El proceso de recuperación del SEN es complejo, ya que requiere reactivar una red completamente desconectada. Las autoridades comienzan con fuentes de generación más accesibles, como instalaciones solares, hidroeléctricas y motores, para restablecer el servicio en áreas pequeñas. Posteriormente, estas zonas se interconectan hasta que las centrales termoeléctricas (el principal soporte de la generación eléctrica en Cuba) puedan operar nuevamente y cubrir la demanda nacional.

El gobierno cubano ha calificado la situación del SEN como «aguda», «crítica» y «extremadamente tensa», en un contexto de deterioro de la infraestructura eléctrica y escasez de combustible. Las autoridades atribuyen parte de las dificultades al bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos desde enero, aunque Washington mantiene sus sanciones económicas contra La Habana.

Cuba necesita más de 100,000 barriles de petróleo diarios para cubrir sus necesidades energéticas, pero su producción local solo alcanza alrededor de 40,000 barriles por día, por lo que depende en gran medida de importaciones para satisfacer el resto de sus requerimientos.

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