Iba a jugar baloncesto con un amigo. Ese simple plan se convirtió en la última tarde de Malakai Adams, de 14 años, baleado por la espalda durante un intento de robo de su scooter en los apartamentos Ocean Bay de Edgemere, Queens.
Un adolescente de su propio vecindario
Adams vivía a menos de una milla del lugar del ataque, en Beach 56th Drive, Arverne, a pocas cuadras de donde un desconocido le quitó la vida (PIX11, amNewYork). Recibió el disparo en la espalda poco después de las 3:30 de la tarde en 51-24 Beach Channel Drive, y aunque fue llevado en estado crítico al Centro Médico Infantil Cohen, los médicos no pudieron salvarlo (1010 WINS).
Antes de salir de casa del amigo con quien iba a jugar, la madre de ese amigo, Susana Tovar, le dijo algo que hoy resuena como una premonición: «ten cuidado» (ABC 7).
El duelo de los suyos
Su tía lo describió como un chico «lleno de vida», según recoge el Daily News, y su madre lanzó una campaña de GoFundMe para costear el funeral. Según los relatos familiares, el adolescente intentó resistirse al robo cuando le dispararon (NY Daily News).
Los vecinos no ocultan el miedo. «Da miedo por todos los demás niños de aquí. Es una locura», dijo un residente. Theresa Racine, que habló con jóvenes que presenciaron el tiroteo, describió a «tres personas en patinetes con máscaras negras y sudaderas con capucha negras» y exigió al alcalde que la violencia «tiene que parar».
El contexto
Sin arrestos hasta ahora, las pesquisas siguen abiertas. Adams podría ser el duodécimo adolescente muerto por violencia armada en la ciudad en 2026, según Gothamist, en un año en que la violencia juvenil crece como porcentaje del total de crímenes violentos pese a los mínimos históricos de tiroteos y homicidios.
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