La paradoja de la concentración
El informe Perfil de Empresas Importadoras 2025, de la Oficina Nacional de Estadística, dibuja una estructura comercial con una tensión estructural evidente: la reducción del número de actores (45,176 importadores, -1.6 %) coexiste con una concentración extrema del valor. La paradoja se resuelve con un dato: las 31,718 empresas empleadoras formales —el 70.2 % del universo identificado— ejecutan el 99.5 % del valor importado. El resto, un 29.8 % del total (unas 13,458 unidades), opera fuera de los registros del tejido empresarial formal, lo que revela el peso persistente de la informalidad en la actividad importadora.
La asimetría tamaño-valor
Dentro del grupo clasificable por tamaño (16,936 empresas), la composición es abrumadoramente pyme: 94.1 % son micro, pequeñas y medianas empresas. Pero la medida relevante no es la cantidad sino el flujo: las compañías de 151 trabajadores o más —5.9 % del grupo— concentran el 62.5 % del valor importado nacional. Es la clásica estructura de pirámide invertida en términos económicos: una base ancha de actores pequeños sosteniendo un volumen dominado por la cúspide.
La composición sectorial y territorial
Sectorialmente, el binomio comercio-manufactura explica el 81 % del valor importado por las empresas formales: US$12,293.4 millones (41.7 %) y US$11,574 millones (39.3 %) respectivamente. Territorialmente, la desigualdad es aún más marcada: la región Ozama concentra el 65.1 % del valor (US$18,891.7 millones) y el 65.5 % de los importadores; Valdesia, con solo 3.1 % de los actores, captura el 13.5 % del valor FOB — señal de operaciones de alto valor unitario — mientras las tres regiones fronterizas (Cibao Noroeste, El Valle y Enriquillo) suman apenas 0.8 %. La actividad importadora, concluye el informe, está doblemente concentrada: por tamaño empresarial y por zona geográfica.
La dimensión laboral: el verdadero peso sistémico
Lo que eleva a este grupo empresarial más allá de su rol comercial es su huella laboral: 962,126 puestos promedio en 2025 —el 37.5 % del empleo formal nacional, en crecimiento respecto a los 953,062 de 2024—, con el 42 % en servicios y el 59 % en la región Ozama. La masa salarial creció 9.3 % hasta RD$41,239.3 millones (44.3 % de las remuneraciones registradas ante la Seguridad Social), con salario promedio mensual de RD$42,862.7 (+8.2 %). Con valores totales casi planos (-0.5 %) y salarios al alza, la lectura es clara: el sector importa menos mercancía, pero paga mejor a más gente — y lo hace cada vez más desde la capital.