La arquitectura del modelo
La segunda fase de expansión del Nuevo Modelo de Servicio y Patrullaje Policial (MSPP) formalizada este viernes en La Altagracia representa la escalada de un rediseño doctrinal de la seguridad dominicana, con cuatro componentes verificables: reorganización territorial (84 cuadrantes y 39 corredores en siete departamentos de la Región Este), dotación de personal (990 agentes entrenados y equipados), formación estandarizada (más de 1,000 policías capacitados en el Sistema Táctico Básico Policial, SITAB, con énfasis en uso legal y proporcional de la fuerza) y planificación basada en datos — la definición de la ministra Faride Raful: «una policía que sabe dónde tiene que estar, a qué hora y para qué».
Los resultados preliminares
El aval empírico del modelo, presentado por la ministra: los robos reportados bajaron un 35 % entre enero y julio en las cuatro zonas donde el patrullaje ya opera — 1,046 robos menos por departamento. El dato es relevante como métrica de gestión, aunque su lectura completa exige los matices habituales: corresponde a denuncias reportadas (no a la incidencia total) en zonas piloto seleccionadas, durante el período de implementación inicial. La propia ministra integró la exigencia de rendición de cuentas — «rindiéndole cuentas permanentemente a la gente» — como componente del modelo, un gesto de gestión transparente del ciclo reformista.
La lógica de la elección territorial
La Altagracia como segunda fase no es casual: es la provincia donde el turismo — motor de la región Este y del país — se concentra (Verón-Punta Cana, Bayahibe), con economías que exigen seguridad perceptible para residentes, visitantes y sector empresarial. La variable turística es explícita en el discurso del director de la Policía, Ernesto García: el modelo «protege a la ciudadanía, al sector turístico y empresarial». La apuesta: convertir la seguridad en infraestructura del producto turístico, con cuadrantes como unidades de gestión y el 9-1-1 como sistema de respuesta articulado.
El ciclo de la reforma
El MSPP inició hace poco más de un año en cuatro zonas; la fase de La Altagracia suma la segunda expansión, y la meta de 2026 — 24 departamentos policiales — define la trayectoria completa. El modelo de implementación combina diagnóstico territorial previo (necesidades de personal, movilidad y equipamiento por zona) con supervisión estricta y protocolos definidos. Los componentes de legitimidad — trato ciudadano, recepción de denuncias, respeto irrestricto a los derechos humanos — acompañan a los tácticos, reflejando el estándar de las reformas policiales contemporáneas: la eficacia (robos -35 %) y la legitimidad (proximidad, rendición de cuentas) como objetivos simultáneos, no secuencial.
El pendiente
La agenda abierta incluye la expansión a los departamentos restantes de la meta 2026, la evaluación independiente de las métricas de resultados y la sostenibilidad presupuestaria de la formación SITAB a escala nacional. La reforma, en palabras de la propia Raful, «no se detiene» — la frase define tanto la ambisión como el reto.