Una orden de protección que no logró salvarla

La historia de Alberta Dale ejemplifica, de la manera más trágica posible, las consecuencias letales de la violencia machista. Dale, de 44 años, había solicitado amparo legal contra su expareja, Damon Foy, de 50, tras episodios previos de agresiones, uno de los cuales involucró un arma de fuego. Sin embargo, la medida restrictiva no impidió el desenlace: entre el 31 de marzo y el 1 de abril de 2024, Foy la asesinó y mutiló en su vivienda de Kerhonkson, en el condado de Ulster (US Weekly).

Ella ya lo había advertido

Los registros judiciales revelan un detalle escalofriante: Dale había declarado tiempo atrás a los oficiales que, si algún día desaparecía, la razón sería que Foy la había matado. Ese presagio se convirtió en realidad cuando su familia, radicada en Pensilvania, reportó su paradero desconocido. Una persona encontró, además, pertenencias de la mujer tiradas al borde de una vía en Wawarsing, pieza clave que precipitó las pesquisas (CBS Pittsburgh).

El hallazgo dentro del armario

Al registrar el domicilio, la policía divisó una maleta en un clóset que el sospechoso no permitía que fuera manipulada. Tras conseguir una orden, los efectivos la abrieron en el sitio: dentro yacían porciones del cuerpo desmembrado de Dale, entre ellas su cabeza cercenada, acompañadas de una flor. El resto de los restos humanos nunca apareció durante el cateo, confirmaron los fiscales (Record Online).

«El mal de la violencia doméstica en una sola persona»

El fiscal de distrito Emmanuel C. Nneji no escatimó palabras al referirse al caso: sostuvo que Foy encarna «el mal de la violencia doméstica» y su desprecio absoluto por la vida y la dignidad ajenas. Por su parte, la fiscal Elizabeth Culmone-Mills destacó el esfuerzo de más de dos años y medio de trabajo conjunto entre su oficina, la Sheriff del condado de Ulster y la Policía estatal para lograr la condena (Spectrum News).

Culpable y a espera de sentencia

Foy se declaró responsable de homicidio de segundo grado ante el juez Bryan Rounds, respondiendo con un «sí, señor» cuando se le preguntó si admitía haberle quitado la vida a Dale. El pacto probatorio contempla una condena de 23 años a prisión perpetua, avalada por los seres queridos de la víctima. El fallo definitivo llegará el próximo 16 de diciembre (Daily Freeman).

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