Padre celestial, hoy despierto con el corazón agradecido por el regalo de un nuevo día. Gracias por permitirme abrir los ojos, respirar, contemplar la luz del amanecer y tener una nueva oportunidad para continuar mi camino.
Señor, comienza una nueva semana y no sé todo lo que me espera. Habrá responsabilidades, decisiones, preocupaciones y quizás momentos difíciles. Pero hoy quiero poner cada uno de ellos en tus manos.
Te pido que me concedas sabiduría para reconocer lo que verdaderamente importa, paciencia para enfrentar aquello que no puedo cambiar y fortaleza para superar los obstáculos que aparezcan.
Bendice mi hogar y a cada persona que forma parte de mi vida. Protege a mis hijos, a mis padres, a mis familiares y a mis amigos. Que nunca les falten el alimento, la salud, la esperanza y el amor.
Padre amado, recuerda especialmente a quienes hoy despiertan en un hospital, a quienes buscan empleo sin encontrarlo, a quienes lloran la ausencia de un ser querido y a quienes enfrentan problemas que parecen no tener solución.
Lleva consuelo a sus corazones y abre caminos donde solamente encuentran dificultades.
Ayúdame también a ser una mejor persona. Que mis palabras no lastimen, que mis acciones reflejen bondad y que nunca esté tan ocupado persiguiendo mis propios sueños que olvide ayudar a los demás.
Si hoy recibo una bendición, enséñame a compartirla. Si enfrento una prueba, ayúdame a aprender de ella. Y si alguna puerta se cierra, dame serenidad para comprender que todavía existen otros caminos.
Señor, no te pido una vida sin problemas, sino un corazón lleno de fe para enfrentarlos.
Que este lunes sea el comienzo de una semana de oportunidades, reconciliación, trabajo honrado y tranquilidad.
En tus manos dejo mis planes, mis necesidades y mis sueños.
Amén.