Más de 160 años de historia están a punto de llegar a su fin: el Ayuntamiento de Nueva York aprobaría este jueves la ley que prohíbe los paseos a caballo, con una eliminación gradual que culminará en la primavera de 2028, según anunció el alcalde Zohran Mamdani. La medida responde a décadas de reclamos de los activistas por los derechos de los animales, que consideran inhumano que los caballos tiren de carruajes por las calles congestionadas de Manhattan, y a un impulso decisivo: la muerte en junio de Romanch Mahajan, turista de 18 años lanzado de un carruaje por un caballo desbocado en Central Park, semanas después de que otro jamelgo se desplomara y muriera en el parque, como informó Gothamist. La ley, rebautizada en honor al joven, logró el respaldo de la presidenta del Consejo Municipal, Julie Menin, tras los fracasos de los intentos de los alcaldes de Blasio y Adams, frenados por el Sindicato del Transporte Local 100.
Pero los cocheros no se resignan y hablan de traición. Robert Boyle, conductor de carruajes por más de 40 años, denunció que los promotores inmobiliarios están detrás de la campaña del grupo NYCLASS, con la mira en los establos del West Side donde viven 90 caballos: «A los niños les encanta esto. Todavía no han sido contaminados por TikTok, los activistas por los derechos de los animales, los acaparadores de tierras y el dinero», dijo mientras el pequeño público celebraba su paso por Hell’s Kitchen con su caballo Sam. Los trabajadores del sector —unas 200 personas cuya transición laboral aún no tiene precisiones, pese a las promesas del alcalde— aseguran ser chivos expiatorios en un parque donde las bicicletas eléctricas y otros vehículos a batería causan más accidentes que sus lentos carruajes. Enfrente, Edita Birnkrant, de NYCLASS, sostiene que la industria es «cruel y peligrosa» y que la prohibición «llegó demasiado tarde», apoyada en un dato de la oficina del presidente de Manhattan: cerca de 40 caballos de tiro murieron en el trabajo desde 1982. El negocio, que factura desde $72.22 por 20 minutos de paseo hasta $414.99 por el «gran recorrido» de dos horas, ahora depende del voto del jueves, y Boyle resume su reproche a los legisladores: «Entiendo su punto de vista: ‘Los caballos no deberían tener que trabajar para ganarse la vida’. Pues bien, las personas tampoco deberían tener que trabajar para ganarse la vida«.
#CarruajesDeCaballos #NuevaYork #CentralPark #Prohibición #Mamdani #FinDeUnaEra