La denuncia penal contra Anna Mochalova, la mujer de Brooklyn acusada de apuñalar a dos hombres judíos con una jeringa en Midtown Manhattan, revela un patrón de cacería deliberada: la sospechosa elegía a sus objetivos por su indumentaria religiosa, los seguía por las calles y los atacaba por la espalda.
La persecución de la calle 47
El primer episodio ocurrió frente al 15 de la calle 47 Oeste, a pocos pasos del bullicioso Diamond District, cerca de las 5:50 de la tarde del miércoles. Un joven jasídico de 26 años notó que una mujer se le acercaba y comenzaba a seguirlo, incluso cruzando la calle cuando él intentaba escapar.
Acorralado contra un vehículo, sintió un fuerte dolor punzante en la zona lumbar. Presentó un corte con sangrado intenso y fue hospitalizado en el Bellevue en condición estable.
Cinco minutos después, nueva víctima
En la intersección de la Sexta Avenida y la calle 45 Oeste, un hombre de 37 años con kipa esperaba el semáforo cuando sintió empujones reiterados por detrás y luego un pinchazo agudo en el antebrazo derecho.
Según el expediente, al girarse la víctima escuchó amenazas en ruso: la mujer le dijo que tenía un arma y que le dispararía si no se iba, mientras metía la mano en su chaqueta para aparentar que portaba una pistola. El hombre se negó a recibir atención médica en el sitio.
«¿Eres judío?»: la pregunta que delató el móvil
El tercer acto confirmó la motivación antisemita de la sospechosa: se acercó a otro hombre y le preguntó directamente si era judío. Ante la respuesta de que era musulmán, ella se disculpó y abandonó el lugar.
Para los fiscales, ese episodio es la prueba central de que los ataques, separados por apenas cinco minutos, fueron seleccionados por la identidad religiosa de las víctimas.
Cómo llegó la policía hasta ella
El Grupo de Trabajo contra los Crímenes de Odio del NYPD revisó videos de vigilancia de la calle 47 Oeste y generó una imagen fija de la sospechosa. Un agente que había tenido contactos previos con Mochalova la reconoció de inmediato, detalla la denuncia.
Su captura llegó el sábado por la noche, tras un llamado público de la Patrulla Shomrim de Manhattan solicitando testigos y grabaciones de cámaras de seguridad, salpicadero y teléfonos de la zona.
Un caso que atraviesa a toda la comunidad
«Estas acusaciones son preocupantes. Que sean de mi cliente o no, es otra historia», declaró su abogada defensora, Lila Carpenter, de Legal Aid, durante la comparecencia del domingo en la corte penal de Manhattan.
Mochalova, residente del vecindario de Brighton Beach, enfrenta fianza de 50,000 dólares en efectivo y deberá volver a la corte el próximo 29 de octubre, mientras la comunidad judía neoyorquina procesa el impacto de una agresión que se siente colectiva.
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