El Teatro Real de Madrid fue el escenario elegido para la apertura de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, una ceremonia en la que el rey Felipe VI llamó a los países de la comunidad a responder de forma unida a los desafíos globales que ningún Estado puede enfrentar por separado.
«Nadie sabe con precisión cómo será el mundo de aquí a unos años, pero sí sabemos que seguirá exigiendo respuestas y soluciones a desafíos más grandes que cualquiera de nuestros países, considerados de manera individual. Y estará en nuestra mano responder con una voz armónica, o 22 voces disonantes», declaró el monarca ante los mandatarios reunidos en la capital española.
Felipe VI instó a los líderes iberoamericanos a seguir apoyando con fuerzas renovadas el sistema de cumbres, al que describió como un ejemplo de entendimiento y de cooperación con impacto positivo en ámbitos como la transformación digital, el enfrentamiento a los desastres naturales y el cuidado como derecho y bien público, con la meta de que «los avances sociales lleguen a todos».
Entre los asistentes figuró el presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, cuya participación consolida la presencia del país caribeño en los espacios de diálogo y concertación regionales y su compromiso con la construcción de respuestas conjuntas orientadas al desarrollo sostenible y al bienestar de los pueblos miembros.
La ceremonia, que marca los 35 años de la creación de la Secretaría General Iberoamericana, resaltó el valor del diálogo, la cooperación y la solidaridad como pilares para alcanzar sociedades más justas, prósperas e inclusivas. Allí también intervinieron el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, quienes defendieron la renovación de los compromisos de cooperación entre las 22 naciones que integran la comunidad, con más de 700 millones de personas.
«Las Cumbres Iberoamericanas son nuestros vínculos que se convierten en hechos y nuestra solidaridad en compromisos concretos», manifestó Sánchez, quien citó como ejemplo la donación de una parte del stock español de vacunas contra la COVID-19 a los países hermanos de América Latina y el Caribe, compromiso adquirido precisamente en una Cumbre Iberoamericana. Allamand, por su parte, afirmó que «el logro del interés colectivo es el que asegura el interés de cada uno» y defendió un mundo «donde todos progresan, donde nadie se queda atrás».
La agenda de trabajo de la cumbre contempla la transformación digital y la inteligencia artificial, la seguridad alimentaria y nutricional, la reducción del riesgo de desastres, la salud mental de niños y adolescentes, la formación de los jóvenes en competencias digitales, la movilidad académica de profesionales sanitarios, el turismo sostenible, los asuntos sociales, la cultura, la innovación, la igualdad, la cohesión social, la sostenibilidad medioambiental, el fortalecimiento democrático y el Estado de derecho.