Por: Eddy Tolentino
Santo Domingo.– El expresidente de la República, Hipólito Mejía, manifestó este miércoles la necesidad apremiante de establecer un plan de regularización para los trabajadores extranjeros en la República Dominicana.
«Hay que hacerlo urgentemente, urgentemente hay que hacerlo”, enfatizó Mejía ante la prensa, durante su participación en la ceremonia que conmemoró el 62 aniversario del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep).
El exmandatario subrayó que la demanda de mano de obra foránea es fundamental para sostener dos de los pilares de la economía dominicana: la construcción y la agricultura. “La construcción y la agricultura son sectores vitales para el país, y necesitan la mano de obra extranjera”, recalcó.
Las declaraciones de Mejía coinciden con la postura de diversos gremios empresariales y asociaciones del sector privado, que han urgido al Gobierno a dar pasos concretos para regularizar a los trabajadores extranjeros. Muchos de estos trabajadores son esenciales en la cadena productiva, pero se enfrentan a la precariedad y la falta de reconocimiento legal.
Sin embargo, el llamado de Mejía se produce en un contexto tenso, en el que el Gobierno ha intensificado las deportaciones, especialmente de ciudadanos haitianos. Esta situación ha generado un choque de intereses: por un lado, la necesidad del sector productivo de contar con mano de obra; y por otro, las estrictas políticas migratorias que buscan frenar la migración irregular.
Antecedentes históricos en la gestión de Mejía
Durante su mandato presidencial entre 2000 y 2004, Hipólito Mejía enfrentó un aumento significativo de la migración haitiana, especialmente tras la salida del poder de Jean-Bertrand Aristide y la fallida misión de paz de la ONU (MINUSTAH). En respuesta a esta situación, su gobierno promovió la aprobación de la Ley General de Migración en 2004, que sentó las bases legales para la regulación de la inmigración en el país.
Esta experiencia previa es destacada por Mejía como un antecedente valioso para abordar la actual problemática migratoria. «El país tiene experiencia en esto. Ya lo hicimos con el CEA en tiempos de Trujillo, con la familia Vicini, La Romana… No solo con haitianos, también con cocolos y españoles», explicó el exmandatario.
La propuesta de regularización del expresidente pone de manifiesto la paradoja que enfrenta el país: mientras aumentan las medidas para restringir la migración, se hace cada vez más evidente la urgencia de diseñar un mecanismo formal de registro y control. Este mecanismo permitiría no solo asegurar los derechos laborales y la protección social de los trabajadores extranjeros, sino también garantizar la continuidad y estabilidad de actividades económicas cruciales para la República Dominicana.
