En un giro inesperado, Ismael «El Mayo» Zambada, el histórico líder del Cártel de Sinaloa, rompió su silencio durante una audiencia en Nueva York, donde se declaró culpable de narcotráfico y confesó haber pagado sobornos a policías, militares y políticos mexicanos durante cinco décadas. Además, reveló que su arresto en 2024 fue el resultado de un secuestro orquestado por sus propios aliados, lo que añade un nuevo nivel de drama a su captura.
La red de corrupción expuesta: Zambada admitió que su organización sobornó sistemáticamente a autoridades para operar con impunidad. «Durante 50 años, he dirigido una red criminal que pagó a funcionarios para proteger nuestras actividades», declaró ante el juez Brian Cogan. Según los fiscales, estos pagos permitieron al cártel traficar más de 1.5 millones de kilos de cocaína a Estados Unidos, consolidando su posición como una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo.
El secuestro y la entrega a EE.UU.: El capo detalló que su captura no fue voluntaria, sino el resultado de una emboscada planeada por los herederos de «El Chapo» Guzmán. «Fui privado de mi libertad y trasladado a la fuerza a Estados Unidos», afirmó, desmintiendo versiones que sugerían una entrega negociada. Este relato refuerza la idea de que las luchas internas dentro del Cártel de Sinaloa jugaron un papel clave en su caída.
El futuro de Zambada y las implicaciones políticas: Aunque Zambada evitó la pena de muerte al declararse culpable, su confesión ha reavivado el debate sobre la corrupción en México. Aunque no mencionó nombres, su testimonio sugiere que la complicidad de las autoridades fue esencial para el crecimiento del narcotráfico. Mientras tanto, en Estados Unidos, su declaración es vista como un éxito simbólico en la lucha contra el crimen organizado, aunque muchos dudan que esto debilite significativamente al cártel.
Hashtags: #ElMayoZambada #Narcotráfico #Corrupción #CártelDeSinaloa #Justicia