Por: Eddy Tolentino

La República Dominicana despide hoy a una de sus glorias más grandes de la cultura: Franklin Domínguez, dramaturgo, director, primer actor y figura esencial del teatro nacional, quien falleció este martes 26 de agosto de 2025 a los 94 años de edad, tras varios años enfrentando problemas de salud.

Domínguez deja tras de sí un legado monumental: más de cien obras teatrales escritas y representadas tanto en el país como en el extranjero, traducidas a varios idiomas (inglés, francés, chino y ruso) y reconocidas por su diversidad de géneros que abarcan la comedia, la tragedia, la sátira política, el teatro infantil, la ópera, la comedia musical y el drama cotidiano.

 Maestro y formador

Además de su prolífica producción artística, Franklin fue un formador de talentos y maestro de generaciones de actores y actrices dominicanos. Como director de la Escuela de Bellas Artes de Santo Domingo, impartió la asignatura de Historia del Teatro. Fue allí donde tuve el honor de tenerlo como profesor y guía en mis estudios de arte escénico. Su pasión, rigor y entrega marcaron profundamente mi formación personal y profesional.

 Una vida dedicada al arte y al país

Nacido en Santiago de los Caballeros en 1931, Domínguez se inició muy joven en el mundo del arte. En 1963 dirigió *La Silla”, considerada por muchos como la primera película dominicana.

Su vida no se limitó a las tablas: también fue funcionario público, ocupando cargos de gran relevancia como director de Información y Prensa de la Presidencia en distintos gobiernos (Juan Bosch, Molina Ureña, Caamaño, García Godoy y Antonio Guzmán). Fue dos veces director de la Dirección General de Bellas Artes y presidió la Sociedad de Autores y Compositores Dramáticos.

En el ámbito político, fundó el *Movimiento de Conciliación Nacional*, llegando incluso a presentar candidatura presidencial.

Reconocimientos y vigencia

Franklin Domínguez fue miembro de la Academia Dominicana de la Lengua y académico correspondiente de la Real Academia Española. Su obra ha sido objeto de múltiples antologías y estudios críticos, siendo considerado por expertos como Odalis G. Pérez el autor teatral dominicano con mayor número de antologías publicadas.

En vida afirmó: “El teatro es mi vida, encontré en el teatro una pasión inexplicable”. Esa pasión se tradujo en una entrega sin reservas a los escenarios y a la enseñanza, que hoy lo consagra como un verdadero *Patriarca del teatro dominicano*.

 Despedida

Con su partida, no solo pierde el país a un artista insigne, sino también a un maestro entrañable, cuya influencia sigue viva en quienes tuvimos la fortuna de aprender bajo su dirección. Su voz, su disciplina y su ejemplo seguirán iluminando los escenarios y las aulas de la República Dominicana.

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