El presidente ruso, Vladímir Putin, llega este domingo a China con un objetivo urgente: asegurar el apoyo militar y económico que necesita para mantener su guerra en Ucrania, en un contexto donde Donald Trump y Occidente redoblan las presiones. Mientras Rusia enfrenta un aislamiento creciente en Europa, el Kremlin encuentra en Asia a socios dispuestos a burlar las sanciones, desde Pekín y Teherán hasta Pionyang y Nueva Delhi. La visita, que incluye reuniones con Xi Jinping y líderes de la OCS, es vital para sostener la maquinaria bélica rusa.
El escudo económico que Trump no puede romper Putin se reunirá con Xi Jinping para reforzar la alianza frente a las amenazas de Trump, quien ha prometido sanciones más duras si Rusia no frena su ofensiva. Sin embargo, el Kremlin cuenta con el suministro de armamento iraní y norcoreano, así como con las exportaciones de crudo a China e India, que en 2024 superaron los $115,000 millones. Aunque el comercio con China cayó un 8% en el primer semestre, Pekín sigue siendo un pilar económico, mientras que India, pese a un arancel del 25% impuesto por EE.UU., ha reanudado las importaciones de petróleo ruso antes de la visita de su canciller a Moscú.
La OCS: Una alternativa al bloqueo occidental El lunes, Putin participará en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), donde buscará coordinar una respuesta a las políticas de Trump. La OCS, que incluye a India, Pakistán e Irán, es clave para eludir sanciones en comercio y tecnología. Mientras, Corea del Norte —con quien Putin firmó un acuerdo de defensa mutua en 2024— sigue siendo el principal proveedor de municiones, y Irán, aunque con tensiones, aporta drones y apoyo en el programa nuclear.
Kim Jong-un: El aliado más leal de Putin Putin también se reunirá con Kim Jong-un, con quien ha establecido una alianza militar sin precedentes. Corea del Norte no solo suministra armamento y tropas, sino que ha demostrado ser un socio inquebrantable en la guerra de Ucrania. El pacto firmado en 2024 incluye una cláusula de defensa mutua, algo que Moscú nunca ofreció a Irán. Mientras, Teherán —aunque decepcionado por la falta de respaldo ruso ante los ataques a sus instalaciones— sigue cooperando en el uranio enriquecido, un área donde Rusia ha ofrecido almacenar excedentes para evitar conflictos.
Putin juega sus cartas en Asia mientras Trump aprieta Aunque Trump logró que Putin renunciara a imponer sanciones a cambio de un alto el fuego en Ucrania, el líder ruso prioriza su relación con Xi Jinping y sus aliados asiáticos. China sigue comprando crudo ruso, y India ha vuelto a importar petróleo antes de la visita de su canciller a Moscú. La estrategia es clara: mientras Occidente lo aísla, Asia lo sostiene. La pregunta es si esta red de alianzas será suficiente para financiar la guerra en Ucrania en el largo plazo.