El presidente Luis Abinader prepara un mensaje contundente para la comunidad internacional: la crisis en Haití ya no es un problema exclusivo de la isla caribeña, sino una amenaza regional que exige acción inmediata. En su próxima intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el mandatario dominicano denunciará el abandono internacional hacia Haití y presentará los resultados del diálogo nacional que reunió a líderes políticos, sociales y expertos para diseñar una estrategia de protección ante los crecientes riesgos. Según Abinader, la situación en el país vecino ha alcanzado un punto crítico, con consecuencias directas para República Dominicana en materia de seguridad, economía y estabilidad social.
El proceso de diálogo, convocado por el Poder Ejecutivo y coordinado por el Consejo Económico y Social (CES), culminó con la entrega de un informe histórico que analiza los principales frentes de vulnerabilidad. El documento, elaborado tras semanas de discusiones, identifica seis áreas clave que requieren atención urgente: migración irregular, que ejerce presión sobre los servicios públicos y la seguridad; comercio bilateral, afectado por la inestabilidad haitiana; desarrollo de comunidades fronterizas, donde la pobreza y la falta de oportunidades agravan las tensiones; seguridad nacional, ante el riesgo de infiltración de grupos armados; relaciones internacionales, para buscar apoyo y soluciones conjuntas; y asuntos laborales, vinculados a la regulación del empleo de ciudadanos haitianos en el país.
Abinader destacó que la madurez política demostrada durante el diálogo refleja la fortaleza democrática de República Dominicana, donde distintos sectores lograron unificar criterios en un tema tan complejo. “Este ejercicio no solo nos permite estar mejor preparados, sino que también envía un mensaje claro: somos un país serio, responsable y comprometido con su gente”, declaró el mandatario. Sin embargo, advirtió que, sin el apoyo de la comunidad internacional, los esfuerzos locales serán insuficientes para contener una crisis que ya trasciende fronteras.
El informe del CES incluye recomendaciones específicas para cada uno de los seis ejes analizados. Entre las medidas propuestas destacan el refuerzo de los controles migratorios, la implementación de programas de desarrollo socioeconómico en zonas fronterizas, la creación de protocolos de seguridad reforzada y la búsqueda de acuerdos con organismos multilaterales para una gestión ordenada de la crisis. Además, se plantea la necesidad de revisar los marcos legales relacionados con el empleo de ciudadanos haitianos, con el objetivo de evitar la explotación y garantizar condiciones laborales dignas.
El presidente del Senado, Ricardo de los Santos, se sumó a las advertencias de Abinader y llamó a los expresidentes y líderes políticos a trabajar en una política de Estado que trascienda los cambios de gobierno. De los Santos destacó que la crisis haitiana no es un tema de un solo mandato, sino un desafío de largo plazo que requiere consenso y continuidad. “Debemos dejar atrás las diferencias y enfocarnos en lo que realmente importa: la protección de nuestra soberanía y el bienestar de nuestra gente”, afirmó, al tiempo que confió en que las próximas reuniones con los expresidentes permitan avanzar en esa dirección.
Mientras el gobierno dominicano avanza en la implementación de las recomendaciones del CES, las autoridades mantienen una vigilancia constante en la frontera y preparan protocolos para enfrentar posibles escenarios de inestabilidad regional. Sin embargo, el éxito de estas medidas dependerá, en gran medida, de la respuesta internacional, especialmente tras el llamado que Abinader hará en la ONU. El mandatario confía en que, con un mensaje claro y datos contundentes, se logre movilizar los recursos y voluntades necesarias para estabilizar Haití y proteger a la región.
En este contexto, República Dominicana sigue demostrando que, incluso en los momentos más difíciles, la unidad y la planificación estratégica pueden marcar la diferencia. Sin embargo, el presidente Abinader fue claro: no se puede esperar más. La comunidad internacional debe actuar con urgencia, porque el costo de la indiferencia no solo lo pagará Haití, sino toda la región.