La difusión de una fotografía con 46 rehenes por parte de Hamás no es un acto aleatorio, sino una maniobra de guerra psicológica diseñada para:
- Presionar a Netanyahu a detener la ofensiva, culpándolo de una posible masacre.
- Dividir a la opinión pública internacional, especialmente en EE.UU., donde dos de los cautivos son ciudadanos estadounidenses.
- Recordar casos históricos, como el del piloto Ron Arad, para sembrar miedo sobre el destino de los secuestrados.
El grupo islamista no garantiza la seguridad de los rehenes, que según Israel están «en zonas urbanas» de Gaza, lo que complica cualquier operación de rescate. Mientras, las declaraciones del presidente Donald Trump —quien primero dijo que «probablemente menos de 20 siguen vivos» y luego mencionó 38 muertos— evidencian la falta de inteligencia precisa sobre el terreno.
Contexto clave:
- 20 rehenes (según Israel) podrían estar vivos, pero Hamás no ha proporcionado pruebas de vida desde hace meses.
- La ofensiva israelí en la ciudad de Gaza es la más agresiva desde el inicio de la guerra, lo que Hamás interpreta como una «sentencia de muerte» para los cautivos.
- EE.UU. enfrenta un dilema: presionar a Israel para evitar bajas civiles (incluyendo a sus connacionales) sin debilitar su apoyo militar.
Hashtags: #GuerraPsicológica #NetanyahuVsHamás #GeopolíticaMedioOriente #RehenesEEUU