Seúl, 22 de septiembre de 2025 — El presidente surcoreano Lee Jae-myung ha lanzado un grito de alerta: su país está al borde de un precipicio geopolítico, atrapado entre la cooperación militar con EE.UU. y Japón y la necesidad de evitar un conflicto con Corea del Norte, China y Rusia. En una entrevista con Reuters, el mandatario insistió en que la única salida es la «coexistencia pacífica», aunque el camino parece casi imposible en un escenario donde las tensiones no dejan de escalar.

«Esta es una situación muy peligrosa para Corea [del Sur]», advirtió Lee, quien ve a su nación como un peón en el tablero de las superpotencias. Su propuesta: diálogo y coordinación, aunque reconoce que Corea del Norte no está dispuesta a negociar con Seúl, y que la cooperación entre Pionyang y Moscú representa una «amenaza significativa».

La estrategia de Lee: Gestos simbólicos y diplomacia pragmática

Desde que asumió el cargo, Lee ha intentado rebajar las tensiones con medidas concretas:

  • Fin de la guerra psicológica: Ordenó detener los panfletos propagandísticos y desmantelar los altavoces fronterizos que difundían mensajes contra el Norte. Pyongyang respondió suspendiendo sus propias transmisiones hostiles.
  • Apertura a China y Rusia: Prometió relaciones basadas en intereses nacionales, sin romper con Occidente.
  • Reconocimiento de los riesgos: Aunque aboga por el diálogo, no subestima la amenaza que supone la alianza militar entre Corea del Norte y Rusia.

Kim Jong-un: «Nunca negociaré con Corea del Sur»

El líder norcoreano fue categórico en su rechazo a cualquier diálogo con Seúl, aunque dejó una pequeña puerta abierta a EE.UU.:

  • «Nunca nos sentaremos a negociar con Corea [del Sur]» (Kim Jong-un).
  • «Si EE.UU. abandona su obsesión con la desnuclearización, podríamos hablar» (Kim sobre Washington).

Esta dualidad refleja la complejidad del conflicto: Corea del Norte prefiere tratar con su enemigo histórico antes que con su vecino, al que ve como un aliado de EE.UU.

El futuro incierto de la península coreana

Lee Jae-myung enfrenta un dilema existencial:

  1. Mantener la alianza con EE.UU. (y Japón) sin provocar a China.
  2. Buscar la paz con Corea del Norte sin ceder en seguridad.
  3. Evitar que su país se convierta en un campo de batalla en la nueva Guerra Fría.

Su diplomacia pragmática es un intento de navegar entre escilas, pero el éxito dependerá de si Pekín, Moscú y Pionyang están dispuestos a ceder aunque sea un milímetro.


Declaraciones clave: 🗣️ «Debemos encontrar una vía para la coexistencia pacífica» (Lee Jae-myung). 🗣️ «Nunca negociaremos con Corea del Sur» (Kim Jong-un). 🗣️ «Si EE.UU. cambia su postura, podríamos dialogar» (Kim sobre Washington). 🗣️ «La tensión militar es muy peligrosa para Corea del Sur» (Lee).

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