China ha logrado lo impensable: sus fábricas operan con más robots que el resto del mundo combinado. En 2024, instaló 300,000 unidades, superando a EE.UU., Japón y Europa juntos. Sin embargo, detrás de este gigantismo industrial hay debilidades estructurales que podrían limitar su hegemonía a largo plazo.
Los 3 grandes desafíos:
- Dependencia tecnológica:
- China fabrica robots, pero importa componentes clave (semiconductores, sensores de alta precisión) de Japón y Alemania.
- «Sin autonomía en estos insumos, su liderazgo es frágil», advierte un informe de IFR.
- Brecha de talento:
- La demanda de técnicos especializados supera la oferta.
- Los salarios de los instaladores de robots se dispararon a US$60,000 anuales, reflejando escasez.
- «La automatización no sirve si no hay quien la mantenga», señala un experto.
- Competencia en calidad:
- Mientras China lidera en cantidad, países como Alemania o Corea del Sur dominan en robots de alta gama (precisión, durabilidad).
- Los humanoides chinos (como los de Unitree) aún están en fase experimental.
¿Una burbuja industrial? Algunos analistas cuestionan si el ritmo de automatización es sostenible:
- Sobreinversión: ¿Están las fábricas chinas automatizando más de lo necesario?
- Rentabilidad: ¿Los robots realmente aumentan la productividad o son un gasto político?
- Impacto social: La automatización masiva amenaza empleos en sectores tradicionales.
El futuro: Pekín apuesta por cerrar brechas con planes como «Made in China 2025», pero el camino es complejo. «Dominar la robótica no es solo tener máquinas, sino el conocimiento para innovar», concluye un académico de Tsinghua.
Hashtags: #RiesgosAutomatización #ChinaVsTecnología #BrechaDeTalento #FuturoDelTrabajo