El asteroide 2024 YR4, de 60 metros de diámetro, representa uno de los mayores desafíos tecnológicos para la humanidad. Descubierto en diciembre de 2024, este cuerpo celeste podría colisionar con la Luna en 2032, y aunque el riesgo para la Tierra es bajo, los científicos no descartan un error de cálculo que lo desvíe hacia nuestro planeta. El problema: no tenemos la tecnología para detenerlo con seguridad.

Las opciones sobre la mesa (y sus fallas):

  1. Explosión nuclear (2029-2031):
    • Ventaja: Podría fragmentar el asteroide y reducir su amenaza.
    • Riesgo: «No contamos con cohetes capaces de transportar una carga nuclear lo suficientemente potente», admite el cosmonauta Alexánder Zhelezniakov.
    • Consecuencias: Posible contaminación radiactiva en el espacio.
  2. Impacto cinético (2030-2032):
    • Ventaja: Método probado en la misión DART (2022).
    • Riesgo: La incertidumbre sobre la masa de 2024 YR4 podría hacer que el impacto lo desvíe hacia la Tierra.

El talón de Aquiles: Falta de preparación

  • Tecnología no probada: Nunca se ha usado un arma nuclear en el espacio para este fin.
  • Coordinación internacional: Aunque NASA, Roscosmos y China colaboran, los plazos son ajustados (2029-2031).
  • Falta de datos: Sin conocer la composición exacta del asteroide, cualquier misión podría fracasar.

¿Qué se necesita para estar listos?

  • Inversión en cohetes más potentes.
  • Desarrollo de sistemas de guiado precisos.
  • Protocolos internacionales para el uso de armas nucleares en el espacio.

El precedente de Dimorphos: En 2022, la NASA logró desviar el asteroide Dimorphos, pero 2024 YR4 es tres veces más grande y con una trayectoria más compleja.

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