Con un traje azul marino impecable y una seguridad que delataba años de experiencia en la política internacional, el presidente Luis Abinader subió al podio del World Governments Summit-LAC Dialogue en Punta Cana para ofrecer un discurso que no solo resumió los logros de su gestión, sino que redefinió el lugar de República Dominicana en el tablero geopolítico global. «No estamos aquí para hablar de lo que hemos hecho, sino de lo que podemos hacer juntos», comenzó, mientras una sala repleta de líderes internacionales, empresarios y académicos lo escuchaba con atención. Su intervención no fue un simple balance de gestión, sino una declaración de intenciones: República Dominicana ya no quiere ser solo un destino turístico, sino un actor clave en la nueva arquitectura económica y política mundial.

El corazón de su mensaje giró en torno a tres ejes fundamentales: estabilidad, conectividad y visión de futuro. Abinader destacó cómo su gobierno ha logrado mantener una democracia sólida en un contexto regional marcado por la inestabilidad política, lo que ha permitido al país atraer inversiones récord y posicionarse como un oasis de certidumbre en América Latina. «En un mundo donde muchos países enfrentan crisis institucionales, nosotros hemos demostrado que la democracia no es un obstáculo para el desarrollo, sino su motor», afirmó, mientras proyectaba gráficos que mostraban el crecimiento del PIB per cápita y la inversión extranjera directa, que superó los USD 4,523 millones en 2025. Pero más allá de los números, lo que realmente captó la atención de la audiencia fue su énfasis en que esta estabilidad no es un fin en sí misma, sino la base para proyectar a República Dominicana como un puente entre continentes.

«Nuestra ubicación geográfica no es una casualidad, es una oportunidad», declaró Abinader, mientras mostraba un mapa que destacaba la posición estratégica del país en el corazón del Caribe, con acceso directo a las rutas comerciales más importantes del mundo. Explicó cómo la modernización de la infraestructura portuaria y aeroportuaria, incluyendo la expansión del puerto de Caucedo y la ampliación de los aeropuertos internacionales, ha convertido a República Dominicana en un hub logístico ideal para el nearshoring y el comercio global. «No somos solo un punto en el mapa, somos un eslabón clave en las nuevas cadenas de suministro», subrayó, mientras anunciaba que DP World invertirá USD 760 millones en la expansión de la terminal portuaria y el parque de zonas francas, un voto de confianza que, según él, «demuestra que el mundo cree en nuestro potencial».

Pero el momento más innovador de su discurso llegó cuando Abinader propuso a República Dominicana como un facilitador de diálogos entre Oriente y Occidente. «En un mundo polarizado, nosotros podemos ser un espacio neutral donde diferentes visiones encuentren puntos de encuentro», propuso, mientras destacaba los lazos históricos entre el país y el Medio Oriente, así como la creciente comunidad de negocios y migración entre ambas regiones. Esta idea resonó especialmente entre la delegación de los Emiratos Árabes Unidos, cuyo ministro de Estado, Noura Bint Mohammed Alkaabi, elogió la capacidad de República Dominicana para albergar conversaciones de alto nivel en un entorno seguro y moderno. «Este país ha demostrado que puede ser un socio confiable no solo en términos económicos, sino también en la construcción de puentes culturales y diplomáticos», declaró Alkaabi, mientras anunciaba nuevos acuerdos de cooperación en energías renovables y turismo.

El presidente también abordó el tema de la integración regional, un punto que generó gran interés entre los líderes latinoamericanos presentes. «América Latina y el Caribe tienen todo lo necesario para ser protagonistas en el escenario global, pero debemos dejar atrás las divisiones y trabajar unidos», exhortó, mientras presentaba iniciativas como el fondo regional para resiliencia climática, que contará con apoyo de los Emiratos. Esta propuesta fue recibida con entusiasmo, ya que muchos países de la región enfrentan desafíos similares en términos de cambio climático, migración y seguridad alimentaria, y ven en la cooperación una forma de amplificar su voz en los foros internacionales.

El cierre de su intervención fue un llamado a la acción, donde Abinader invitó a los líderes presentes a ver a República Dominicana no como un destino, sino como un socio estratégico. «No queremos ser solo un lugar donde se tomen decisiones, queremos ser parte de las soluciones», declaró, mientras anunciaba que el país albergará la próxima edición del WGS-LAC Dialogue en 2027. Este anuncio fue recibido con una ovación, ya que consolida el nuevo rol de República Dominicana como un centro de diálogo y cooperación en el hemisferio. «Hoy no solo cerramos una cumbre, abrimos una nueva etapa para nuestro país y para la región», concluyó Abinader, mientras la sala estallaba en aplausos.

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