Tecnología moderna desentierra crímenes del pasado El arresto de Michael Benjamin, un hombre de 57 años, ha sacudido a Queens, Nueva York, tras ser vinculado mediante pruebas de ADN a una serie de violaciones ocurridas entre 1995 y 1997. Benjamin, quien vivía en Georgia, fue extraditado después de que su perfil genético, obtenido de un vaso desechado en 2024, coincidiera con las muestras de cinco mujeres agredidas hace casi tres décadas. El caso destaca cómo los avances científicos pueden resolver crímenes antiguos, pero también plantea preguntas sobre por qué el sistema judicial tardó tanto en actuar.
El patrón de un depredador: Violencia, intimidación y robo Las cinco víctimas de Benjamin fueron atacadas en sus propias casas en Queens. El modus operandi era siempre el mismo:
- Entrada forzada por ventanas.
- Amenazas con armas (generalmente un cuchillo o pistola).
- Agresión sexual seguida de robo de dinero y joyas. En uno de los casos (16 de septiembre de 1996), Benjamin amenazó con matar al esposo y al hijo de una mujer si no accedía a sus demandas. «Era un sadista que disfrutaba el control y el terror que infundía», describió una fiscal.
El error que lo delató: Un vaso con ADN El giro clave en la investigación ocurrió cuando, en mayo de 2024, el ADN de Benjamin —obtenido de un vaso que tiró— fue analizado y coincidió con las muestras de los kits de violación de los 90. En esa época, la tecnología no permitía un análisis tan preciso, pero las pruebas se conservaron bajo una ley que extiende el plazo de prescripción para delitos sexuales. «La ciencia finalmente le alcanzó», declaró un detective de la NYPD.
Un historial que debería haberlo detenido antes Benjamin ya tenía un registro como delincuente sexual: en 1990, fue condenado por abusar de una niña de 12 años durante 10 meses en Brooklyn. Recibió libertad condicional y fue clasificado como nivel 3 (el más peligroso), pero el sistema no lo supervisó adecuadamente. «Si hubiera estado en prisión, estas cinco mujeres no habrían sido violadas», criticó un experto en justicia penal.
La defensa: «Es un error, no hay pruebas» Al ser extraditado a Nueva York, Benjamin proclamó su inocencia: «¡Yo no hice esto! ¿Qué testigo? ¿Qué huellas dactilares?», gritó según ABC News. Su abogado, Joseph Amsel, argumentó que los cargos podrían prescribir y que su cliente está «preparado para luchar». Benjamin enfrenta hasta 25 años de prisión y quedó sin fianza. Su próxima audiencia es el 5 de diciembre.
El trauma de las víctimas: 30 años de silencio roto Las cinco mujeres agredidas por Benjamin guardaron las pruebas durante décadas, esperando justicia. «Viví con pesadillas, pensando que nunca pagaría. Hoy siento alivio, pero también dolor por el tiempo perdido», confesó una de ellas. La Fiscalía de Queens ha pedido a otras posibles víctimas que se presenten, ya que sospechan que podría haber más casos no denunciados.
¿Por qué tardó tanto la justicia? Este caso expone dos fallas graves:
- Demoras en el procesamiento de ADN en casos antiguos.
- Falta de seguimiento a delincuentes sexuales reincidentes. «El sistema falló a estas mujeres. Benjamin debería haber estado tras las rejas», denunció un abogado de víctimas.
La NYPD busca más víctimas La policía ha difundido fotos de Benjamin en los 90 y actualmente, pidiendo a posibles víctimas que se presenten. «Si alguien más sufrió a sus manos, queremos saberlo. La justicia no tiene plazo», declaró un portavoz. Las líneas para denuncias son:
- 1-800-577-TIPS (8477)
- www.nypdcrimestoppers.com
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