La depresión es mucho más que un «bajo ánimo»: es un trastorno mental grave que, según datos del Ministerio de Salud Pública, afecta a 1 de cada 20 dominicanos. En el Día Mundial contra la Depresión, celebrado cada 13 de enero, los especialistas insisten en la necesidad de entender su impacto en el entorno familiar. El psicólogo Dioscórides Paulino explicó que, cuando un miembro del hogar padece depresión —especialmente si es una figura de autoridad—, la convivencia, la comunicación y hasta la estabilidad emocional de los niños pueden verse seriamente afectadas.
«Los síntomas como la falta de energía, el insomnio, la pérdida de apetito o la incapacidad para disfrutar de la vida no deben ignorarse», advirtió Paulino. Estos signos, cuando persisten, indican la necesidad de una evaluación profesional. El especialista también alertó sobre un fenómeno preocupante: los niños que crecen en hogares con adultos deprimidos pueden reproducir esos patrones, confundiendo la tristeza crónica con normalidad.
Paulino hizo hincapié en que la terapia familiar es tan importante como el tratamiento individual. «Los familiares deben aprender a manejar sus propias emociones y a brindar apoyo sin descuidar su bienestar», explicó. Además, destacó que la depresión no solo surge por causas externas, como pérdidas o crisis, sino que también puede estar ligada a desequilibrios químicos en el cerebro, lo que refuerza la necesidad de un enfoque médico y psicológico combinado.
Entre las recomendaciones clave, el experto sugirió fomentar un ambiente de diálogo abierto, evitar juicios y buscar ayuda profesional al primer signo de alerta. «La depresión tiene solución, pero el tiempo es crucial. Cuanto antes se intervenga, mejores serán los resultados para el paciente y su familia», concluyó.