Un encuentro decisivo en medio de la crisis El 17 de febrero de 2026, EE.UU. e Irán se reunieron en Ginebra para una segunda ronda de negociaciones nucleares, en un intento por evitar una escalada que podría llevar a la región al borde de la guerra. Las conversaciones, mediadas por Omán, ocurren en un contexto de máxima tensión, donde la desconfianza mutua y las líneas rojas inflexibles amenazan con descarrilar cualquier avance.
Los puntos clave en disputa
- Programa nuclear: Irán ha ofrecido diluir su uranio enriquecido al 60% si EE.UU. levanta las sanciones, pero rechaza cualquier restricción a su programa de misiles.
- Sanciones económicas: Irán exige el levantamiento total de las sanciones, mientras que EE.UU. las mantiene como herramienta de presión.
- Estabilidad regional: La influencia de Irán en conflictos regionales y su apoyo a grupos como Hezbolá son temas críticos para Washington.
Contexto de tensión y amenazas Las negociaciones ocurren tras el ataque conjunto de Israel y EE.UU. a instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025, que aumentó la desconfianza mutua. El presidente Donald Trump ha advertido que, sin un acuerdo, Irán enfrentaría consecuencias «muy traumáticas», mientras que Irán ha respondido con ejercicios militares en el Estrecho de Ormuz.
Posiciones y declaraciones
- Irán: El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, declaró que Irán está dispuesto a negociar, pero no aceptará un «enriquecimiento cero» ni restricciones a su programa de misiles.
- EE.UU.: La delegación estadounidense busca un acuerdo que garantice que Irán no desarrolle armas nucleares, aunque está abierta a alivios económicos si Irán muestra compromisos concretos.
Escenarios posibles Un fracaso en las negociaciones podría llevar a una escalada militar, con consecuencias impredecibles para la estabilidad global. Un acuerdo parcial, en el que Irán diluya su uranio y EE.UU. levante algunas sanciones, parece el escenario más viable, aunque no resolvería todos los puntos de conflicto.
Conclusión Las negociaciones en Ginebra son vistas como la última oportunidad para evitar una crisis mayor en Oriente Medio. Sin embargo, la desconfianza y las demandas maximalistas de ambos bandos hacen que el éxito sea incierto. El mundo observa con preocupación, consciente de que un error podría tener consecuencias devastadoras.