La deportación de Kaitlyn Tracey, una ciudadana canadiense de 33 años, ha generado controversia tras declararse culpable de agresión simple contra una adolescente que vestía una camiseta con el lema «USA 250» en el paseo marítimo de Point Pleasant Beach (Nueva Jersey). El incidente, ocurrido el 3 de julio, fue grabado en video y mostró a Tracey golpeando a la joven, parte de un grupo de cuatro adolescentes.
Tracey, quien excedió su estadía legal en EE.UU. (su visado expiró en septiembre de 2024), fue arrestada en julio y llevada a un centro de detención del ICE en Texas. En una audiencia telefónica el martes, se declaró culpable como parte de un acuerdo judicial y fue condenada a un día de prisión, tiempo que ya había cumplido. Inmediatamente después, se ordenó su deportación a Canadá, confirmada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en redes sociales con un mensaje irónico: «Es hora de llevar a Kaitlyn a su destino final: casa».
El esposo de Tracey, Matthew Geroni, un crítico abierto de Trump, había iniciado una campaña en GoFundMe para recaudar fondos para su defensa, pero la plataforma la eliminó por violar sus políticas, que prohíben la recaudación para personas acusadas de delitos violentos.
Tracey ingresó a EE.UU. en abril de 2024 y, al momento de su arresto, se encontraba en el país de manera ilegal. Su caso ha generado debate, ya que su esposo ha alegado que ella también fue agredida y que su detención tiene motivaciones políticas. «No fue un incidente aislado, hubo provocación», declaró Geroni en una entrevista con NJ.com.
Este caso se suma a otros incidentes recientes de violencia política en EE.UU., donde las tensiones entre seguidores y opositores de Trump han lleva a confrontaciones físicas.
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