El reflujo gastroesofágico (ERGE) es una de las enfermedades digestivas más comunes en el mundo moderno, afectando a uno de cada cinco adultos en países occidentales. Aunque muchas personas se han acostumbrado a vivir con sus síntomas —como ardor, regurgitación, tos nocturna o dificultad para tragar—, el cirujano general Engels Lazala Almánzar, de Cedimat, advierte que normalizar estas molestias no las hace menos graves. El ERGE puede tener consecuencias serias si no se trata adecuadamente, y en muchos casos, los medicamentos no son suficientes para controlar la condición a largo plazo.
Reflujo y acidez: Dos conceptos distintos
Aunque el ardor (acidez) es el síntoma más conocido del reflujo, no es el único. El ERGE puede manifestarse también a través de:
- Regurgitación (sensación de que los alimentos o líquidos vuelven a la garganta).
- Tos crónica (especialmente por la noche).
- Ronquera o carraspera.
- Dificultad para tragar (disfagia).
- Dolor torácico (que a veces se confunde con problemas cardíacos).
Muchos pacientes padecen estos síntomas durante años sin saber que su origen es el reflujo, lo que puede llevar a un diagnóstico tardío y a complicaciones más graves.
El problema no es solo el ácido: El mecanismo del reflujo
El reflujo ocurre cuando el mecanismo antirreflujo —compuesto por el esfínter esofágico inferior, el diafragma y la anatomía de la unión esofagogástrica— pierde eficacia. En muchos casos, existe una hernia hiatal, donde parte del estómago asciende a través del diafragma, lo que alteran aún más la barrera que evita que el contenido del estómago regrese al esófago.
Esto demuestra que el reflujo no es solo un problema de exceso de ácido, sino que también puede tener un componente mecánico que los medicamentos no pueden solucionar.
Medicamentos: ¿Una solución temporal?
Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) y otros fármacos que reducen la producción de ácido han sido revolucionarios en el tratamiento del reflujo. Estos medicamentos son eficaces para:
- Aliviar los síntomas (como el ardor).
- Permitir la cicatrización de las lesiones en el esófago.
Sin embargo, no abordan la causa subyacente del problema:
- No reparan una hernia hiatal.
- No reconstruyen el mecanismo antirreflujo dañado.
Por eso, muchos pacientes dependen de los medicamentos de por vida y experimentan un retorno de los síntomas poco después de suspenderlos. Además, algunos continúan sufriendo regurgitación, incluso cuando la producción de ácido está controlada.
La cirugía antirreflujo: Una solución a largo plazo
Cuando los medicamentos no son suficientes, la cirugía antirreflujo puede ser una opción efectiva y duradera. Este procedimiento busca:
- Restaurar el mecanismo antirreflujo.
- Corregir una hernia hiatal (si existe).
Hoy en día, la cirugía se realiza mediante laparoscopia, un método mínimamente invasivo que ofrece:
- Incisiones pequeñas.
- Menos dolor postoperatorio.
- Hospitalización corta (generalmente 1-2 días).
- Recuperación más rápida.
El objetivo de la cirugía no es reducir la producción de ácido, sino evitar que el contenido del estómago ascienda al esófago, restaurando la barrera natural. Según estudios de la Society of American Gastrointestinal and Endoscopic Surgeons, aproximadamente el 80% de los pacientes tratados quirúrgicamente mantienen el control de sus síntomas a largo plazo.
Aunque la cirugía reduce la dependencia de los medicamentos, algunos pacientes pueden volver a necesitarlos con el tiempo.
¿Quién es candidato para la cirugía?
No todos los pacientes con reflujo son candidatos ideales para la cirugía. El éxito del procedimiento depende de una selección adecuada. Antes de considerar la cirugía, es fundamental:
- Confirmar el diagnóstico de ERGE mediante pruebas como:
- Endoscopia (para evaluar el estado del esófago).
- pH-metría o pH-impedanciometría (para medir la exposición del esófago al reflujo).
- Manometría esofágica (para evaluar la función del esfínter esofágico).
- Identificar el mecanismo del reflujo (por ejemplo, si hay hernia hiatal o disfunción del esfínter).
Riesgos de no tratar el reflujo: Complicaciones graves
Ignorar el reflujo gastroesofágico puede tener consecuencias serias, como:
- Esofagitis (inflamación del esófago).
- Úlceras esofágicas.
- Estenosis esofágica (estrechamiento del esófago que dificulta la deglución).
- Esófago de Barrett: Una transformación precancerosa del revestimiento del esófago que aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de esófago. Se estima que entre el 5% y el 15% de los pacientes con ERGE desarrollan esta condición.
Conclusión: No ignores el reflujo
El reflujo gastroesofágico no es una condición que deba aceptarse como parte de la vida cotidiana. Si los medicamentos no controlan los síntomas o si estos reaparecen al suspenderlos, es crucial consultar a un especialista. La cirugía antirreflujo puede ser una solución efectiva para muchos pacientes, pero solo si se selecciona correctamente. Además, no tratar el reflujo puede llevar a complicaciones graves, incluyendo un mayor riesgo de cáncer de esófago. No dejes que el reflujo afecte tu calidad de vida.