Detrás de cada rotación de astronautas hacia la Estación Espacial Internacional hay unacoreografía tecnológica de precisión milimétrica que Crew-14 repetirá a partir de la primavera de 2027. El despegue, desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, estará a cargo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, mientras que la tripulación viajará en una cápsula Crew Dragon, una nave que puede transportar hasta siete personas aunque las misiones operativas de la NASA normalmente utilizan cuatro plazas. Una vez separada de la segunda etapa del cohete, la nave puede ejecutar de forma automática las maniobras necesarias para alcanzar y acoplarse a la ISS, un procedimiento que los astronautas y los centros de control supervisan en todo momento con la posibilidad de intervenir si fuera necesario. El sistema de seguridad es uno de los sellos del diseño: la cápsula incorpora ocho motores SuperDraco diseñados específicamente para proteger a sus ocupantes durante el lanzamiento, capaces de alejar rápidamente la nave del Falcon 9 si se detecta una anomalía grave durante el ascenso. Para las misiones de larga duración como Crew-14 —seis meses integrados a las Expediciones 75 y 76—, la nave debe además permanecer acoplada y operativa durante meses antes de regresar. Cuando la misión termina, Dragon se desacopla, ejecuta el reingreso atmosférico y desciende mediante paracaídas hasta amerizar en el océano, donde los equipos de SpaceX recuperan la cápsula y a su tripulación. Será la decimocuarta vez que SpaceX complete este ciclo bajo el programa de rotaciones comerciales de la NASA, una asociación que, según reportes recientes, se ha consolidado con un contrato adicional de US$946 millones que refuerza el papel de Dragon como único vehículo estadounidense de transporte tripulado a la estación.
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