El diagnóstico de fondo
La intervención de Leonel Fernández en el John F. Kennedy Jr. Forum de Harvard no fue un acto aislado de retórica internacionalista, sino la culminación de un argumento que el expresidente viene construyendo en los últimos meses: el mundo atraviesa «un momento de fragmentación geopolítica y polarización política» sin precedentes desde el final de la Guerra Fría, y los conflictos internacionales ya no pueden considerarse fenómenos aislados.
Esa misma tesis la había expuesto días antes en la apertura del VIII Foro Global América Latina y el Caribe, celebrado en Columbia University bajo el auspicio de Funglode, la fundación que preside. Harvard fue su segunda parada académica en el noreste estadounidense en una semana.
El argumento de la incapacidad unipolar
En Cambridge, Fernández estructuró su exposición alrededor de una constatación: «Ningún país tiene el poder para gobernar al resto del mundo. Ningún país lo tiene». Ni siquiera la primera potencia mundial —ilustró— puede resolver sola sus crisis estratégicas: en el estrecho de Ormuz, «el presidente Trump está pidiendo a los países de la OTAN que salgan y ayuden a resolver el problema geopolítico», en medio de negociaciones indirectas con Irán por una de las rutas petroleras más críticas del planeta.
De ahí su conclusión institucional: los desafíos contemporáneos —guerras, pandemias, cambio climático, desarrollo sostenible— «superan la capacidad individual de los Estados» y exigen mecanismos multilaterales, con la ONU como única arquitectura viable.
La prudencia sobre la ONU
Fernández no idealizó al organismo: admitió los cuestionamientos sobre su eficacia y la resistencia a otorgarle un papel más decisivo, pero desplazó la comparación al terreno churchilliano de la democracia imperfecta pero insustituible: «Es el peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos los demás. Así que lo mismo aplica para la ONU».
El mensaje para América Latina
El foro —»Latin America in a Changing Global Landscape: Democracy, Political Cycles, and Geopolitical Challenges», moderado por la profesora Juliette Kayyem— enmarcó la reflexión en la realidad regional: cómo la gobernabilidad democrática latinoamericana resiste las presiones de un sistema internacional que ya nadie controla por sí solo. La respuesta de Fernández: coalición o vulnerabilidad.