Detrás de la captura de Sneider Mejía Bautista y D’Angelo Caraballo en Massachusetts hay una historia de oportunidades perdidas por el sistema. Los dos dominicanos arrestados la noche del martes en Lynn, acusados del intento de asesinato del detective del NYPD José Mercedes, acumulaban extensos expedientes delictivos y situaciones migratorias irregulares que, según el Departamento de Seguridad Nacional, pudieron evitar el ataque si hubieran sido atendidas a tiempo.

Los registros del DHS detallan una sucesión de arrestos previos en el caso de Caraballo, de 25 años: puesta en peligro temerario, conducción temeraria, fuga ilegal de un oficial de policía en vehículo motorizado, posesión de herramientas de ladrón, posesión criminal de una sustancia controlada, posesión criminal de un arma con arma de fuego cargada y amenaza en segundo grado con arma. Habría ingresado a Estados Unidos por la frontera de Arizona a comienzos de 2023. En el caso de Mejía, de 24 años, un juez federal ordenó su deportación en mayo de 2025, y apenas un mes después fue arrestado por posesión de armas —pero no fue retenido para el proceso de deportación.

Ese último punto desató una polémica institucional: el DHS criticó públicamente al NYPD por no retener a Mejía tras su arresto en octubre, aunque la policía neoyorquina, amparada en las leyes de santuario de la ciudad, no coopera con las autoridades federales en materia de inmigración civil. Para el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, ambos hombres son «inmigrantes ilegales de la República Dominicana sospechosos del apuñalamiento y el intento de robo de un detective del NYPD fuera de servicio».

El ataque ocurrió el viernes 2 de octubre, cerca de las 2:00 de la tarde, en la intersección de Rochambeau y East 208th Street, en el Bronx. Los sospechosos, en una moto eléctrica, pretendían arrebatarle una cadena de oro al detective Mercedes, de 33 años, quien se encontraba fuera de servicio y se dirigía a su vehículo. El oficial dominicano se resistió y recibió siete puñaladas y cortes en pierna, cuello y torso antes de que sus agresores le arrancaran la cadena y huyeran rumbo al sur por la avenida Rochambeau.

Tras el ataque, la persecución se volvió un operativo multijurisdiccional. El NYPD difundió imágenes de vigilancia de ambos sospechosos —Caraballo no llevaba camiseta en el momento del asalto— y pidió la ayuda del público. La pista condujo hasta Lynn, Massachusetts, donde detectives del NYPD asignados al Equipo Regional de Fugitivos del Servicio de Alguaciles, con apoyo de la Policía de Lynn y la Policía Estatal, los hallaron escondidos en el sótano de una vivienda cerca de la Central Square.

El desenlace judicial viene ahora: los detenidos comparecerán ante la Corte Distrital de Lynn antes de ser extraditados al Bronx, donde enfrentan cargos de intento de asesinato, robo y posesión criminal de un arma. La víctima, mientras tanto, sigue recuperándose: José Mercedes, natural de Nizao y con diez años en el NYPD, recibió el alta médica el lunes y fue recibido con aplausos por sus compañeros al salir del Jacobi Medical Center, cerrando de momento un caso que puso a prueba la coordinación policial interestatal y reavivó el debate sobre las leyes de santuario.

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