La tragedia de Nathaly Ramírez no fue un hecho aislado ni imprevisible. La joven dominicana de 23 años que murió al caer desde el balcón del piso 15 de su edificio en El Bronx, con su bebé de ocho meses en brazos, figuraba como víctima en al menos cuatro incidentes previos de violencia doméstica documentados en otras direcciones, según reveló una fuente del cumplimiento de la ley. La relación con su expareja —ahora el principal buscado del caso— estaba marcada por un patrón de agresiones que la policía había atendido en llamadas anteriores.

El desenlace llegó la madrugada del martes 6 de octubre, alrededor de las 3:38 a.m., cuando los agentes del Precinto 49 del NYPD respondieron a una llamada al 911 en el edificio Allerville Arms, en el 2550 de la Olinville Avenue, en Allerton. En el patio trasero encontraron a la madre y su hija con heridas compatibles con una caída desde una altura elevada. Ramírez fue declarada muerta en el hospital Jacobi; la pequeña, con golpes en la cabeza, fue trasladada de urgencia y reportada primero en estado crítico y luego estable, al borde de lo que fuentes policiales calificaron como una «recuperación milagrosa».

La Policía identificó al hombre que busca en relación con el crimen: Angel Carrasco, de 31 años, el novio o exnovio de la víctima. El NYPD lo considera «armado y peligroso» y lo busca oficialmente por el asesinato de Ramírez. Los investigadores pasaron horas examinando el balcón del piso 15 del edificio, recolectando evidencias y revisando videos de vigilancia, mientras determinaban que madre e hija fueron empujadas desde el balcón, en lo que tratan como un homicidio en el contexto de un caso de violencia doméstica.

Los testimonios de los vecinos dibujan la escalada de aquella madrugada. Una mujer relató haber despertado con ruidos, perros ladrando y gritos: «Oh Dios mío, por favor no hagas esto, mira la cara de mi bebé». Un vecino del piso 15 escuchó a un hombre gritar «cállate, cállate, cállate» minutos antes del impacto. Después, el golpe seco contra el suelo alertó a otro residente, que corrió a la ventana y vio cómo le practicaban RCP a la joven mientras la bebé era llevada al hospital.

El caso expone, una vez más, las consecuencias potencialmente letales de la violencia doméstica no atendida. Ramírez —egresada de la Bronx Leadership Academy High School, con estudios en Baruch College y una pasantía en una firma de consultoría en Manhattan— se había mudado recientemente al edificio, donde los vecinos la describían como una persona amable, cariñosa y feliz con su hija. «Era una persona feliz, siempre sonreía», contó un vecino; «muy dulce, muy tranquila y de modales suaves», añadió otra residente.

Mientras la policía mantiene abierta la búsqueda de Carrasco y la bebé permanece hospitalizada, el edificio de la Olinville Avenue vive un duelo colectivo. «Vivimos aquí creyendo que estamos seguros, pero esto ha dejado a este edificio bien afectado», resumió una vecina. La presidenta del Bronx, Vanessa Gibson, pidió recuperaciones y oraciones, y la comunidad dominicana exige que el presunto autor enfrente la justicia por un crimen que le arrebató la vida a una joven madre en plenitud.

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