Pocas historias económicas en el hemisferio son tan consistentes como la dominicana. Según datos compilados por el Fondo Monetario Internacional, entre 1972 y 2022 la economía de la República Dominicana creció a un promedio de 4.9% anual, la tasa más alta de América Latina en ese período de 50 años, un ritmo que la ha convertido en la octava economía más grande de la región y la líder absoluta del Caribe.
Ese crecimiento de largo plazo ha dejado huellas profundas en el ingreso de los dominicanos. En 1990, el PIB real por habitante ajustado por Paridad de Poder Adquisitivo era de US$7,300; en 2025 alcanzaba los US$24,500, un incremento de 235% que más que duplica el promedio mundial de 94%. Para 2026, el FMI estima un PIB per cápita nominal de US$12,406 —US$656 más que el año anterior— y de US$27,542 medido por PPA, cifras que colocan al país en el top 7 latinoamericano en ingreso por habitante, por encima de gigantes como México, Colombia y Brasil.
El presente también es prometedor. El FMI proyecta un PIB nominal de US$136.15 mil millones en 2026 y un crecimiento de 3.7% este año —la cuarta mayor expansión de Centroamérica—, con una mejora a 4.4% en 2027 que haría del país la segunda economía de más rápido crecimiento de la región ese año, solo detrás de Panamá. El Banco Mundial, por su parte, prevé 4.7% en 2026, 4.4% en 2027 y 4.8% en 2028.
La estabilidad macroeconómica ha sido clave del ascenso. El informe Libertad Económica en el Mundo 2025 del Instituto Fraser otorga al país 7.37 puntos y lo sitúa en el puesto 47 mundial, destacando la solidez de sus políticas monetarias, comerciales y regulatorias, mientras agencias como Standard & Poor’s han ratificado la calificación crediticia del país resaltando el fortalecimiento institucional y el manejo de la deuda pública.
En la dimensión social, el Informe de Desarrollo Humano 2025 del PNUD coloca a República Dominicana en el puesto 89 de 193 países con 0.776 puntos —desarrollo humano alto—, y documenta un avance relevante en equidad: el índice Gini de desigualdad bajó de 0.445 en 2015 a 0.386 en 2024. El reto pendiente, coinciden los analistas, es que la distribución del crecimiento alcance con la misma intensidad a todos los sectores de la sociedad dominicana.
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